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La meditación es el proceso de aprender a concentrarse y enfocar la mente. Practicar la meditación es esencial para obtener un nivel de excelencia en todas las cuestiones de la vida. Al ser enseñada sin apego a ninguna afiliación religiosa, la meditación permite utilizar el poder total de la mente, el cuerpo, y el espíritu.
La meditación es una experiencia, un conocimiento, una manera de percibir, y un modo de vida. Nuestras vidas dependen de la percepción. Cómo observemos al mundo afecta nuestros estados mentales. Si vemos al mundo como monótono y aburrido, así es como nuestro mundo será. En la práctica de la meditación, aprendemos a experimentar la vida de nuevas maneras.
La meditación tiene además efectos muy beneficiosos en su salud, en su mente, le calma, le ayuda a concentrarse y alivia dolores, reduce la presión arterial, crea un estado de ánimo positivo y nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos.
¿Cómo meditamos? Primero debes establecer un horario para meditar. Una vez que escojas una hora, debes apegarte a ella. El mejor tiempo para meditar es durante la mañana, después de haberte duchado.
También es necesario establecer el ambiente adecuado. Usar ropa cómoda, nada que te restrinja o te incomode. Escoge un local y pon una mesa de meditación. Es aconsejable seleccionar un buen lugar en tu casa, donde puedas meditar todos los días. Creando un área de meditación permanente creas un círculo de energía que te ayudará a enfocarte.
Personaliza tu área de meditación. Por ejemplo, coloca una alfombra frente a tu mesa, siéntate en un cojín, quema incienso o coloca flores en tu mesilla. Cuando ya tengas tu mesa de meditación, decórala con velas. Personalmente, encuentro que meditar a la luz de una vela es mucho mejor que meditar a la luz de un foco incandescente.
El uso de música de fondo es altamente recomendable. Esta música crea un fuerte amortiguador alrededor de tu cuerpo físico sutil, el cual facilita y acrecienta tu concentración y la práctica de la meditación.
Todos estos elementos ayudan a elevar tu conciencia. No necesitas la alfombra, o la mesa, o las velas para meditar, pero todo ayuda a la ambientación. Concentrarte en algo bello. Las flores o cualesquier otra creación de la naturaleza, puede ayudarte a enfocar tu energía.
Cuando estés listo para iniciar tu meditación, toma un reloj para medir el tiempo. Al principio medita 10 minutos dos veces al día. Una vez en la mañana y una vez por la noche, al regresar a casa de la escuela o el trabajo.
Después que hayas practicado la meditación unos 6 meses, aumenta tu tiempo a media hora, dos veces al día. Después de un año o dos, incrementa tu tiempo a 45 minutos, y finalmente a una hora. No es necesario meditar más de dos horas al día. Cuando alcances ese punto, trabaja en aumentar la calidad y no la cantidad de tu meditación.
Al iniciar tu meditación, siéntate en una silla o en el suelo, con las piernas cruzadas, pero asegúrate de que tu espalda esté recta. Es mejor sentarse en la posición de las piernas cruzadas, pero te puede resultar incómodo. Si quieres hacerlo así, te sugiero que tomes algunas clases de yoga y aprendas ejercicios de estiramiento que te ayuden a aflojar los músculos de tus piernas.
Ahora, cierra los ojos y repite el sonido OM cuatro o siete veces. Vocalizar OM antes de iniciar tu meditación te ayuda a activar tu consciencia psíquica. Cuando vocalices OM, asegúrate de prolongar la M al final. Tómate tu tiempo para vocalizar OM, no lo hagas deprisa, tómate por lo menos 5 segundos para hacerlo. OM es un sonido antiguo que invoca las fuerzas creadoras del universo. OM significa perfección. Vocalizar OM representa tu búsqueda de perfección y éxito. Después de repetir OM, abre los ojos y practica la concentración. Debes usar los primeros 5 minutos de tu meditación en concentrarte con los ojos abiertos. Coloca una vela o una yantra sobre tu mesa de meditación a la altura de tus ojos, o ligeramente más arriba. Una yantra es una figura geométrica hecha de elementos lineares que representan, de forma sintética, las energías del mundo natural.
Cuando meditas, tratas de aquietar tus pensamientos. Esto se hace en dos pasos. El primero es ignorar tus pensamientos, y comprender que tu no eres tus pensamientos, sino en realidad sólo estás escuchándolos. Entonces, necesitamos eliminar los pensamientos negativos. Concentrando toda tu atención en otra cosa.
El segundo paso es concentrarte en tres chakras. Una chakra es un centro de energía que existe dentro de tu cuerpo físico sutil, el cuerpo de la energía. En la práctica de la meditación aprendemos que tenemos un cuerpo físico, y un cuerpo de energía. El cuerpo de energía contiene tu aura, la cual es el escudo de energía protectora que rodea tu cuerpo. Es como un sistema inmunológico que te protege de la energía de otras gentes. Dentro de este cuerpo de energía tenemos 3 chakras principales. En realidad tenemos más, pero por ahora hablaremos de las tres más importantes.
Las chakras son círculos de energía donde las líneas de energía conectan dentro del cuerpo. Estos puntos o centros de energía también son llamados meridianos, y se usan en acupuntura para estimular el flujo de energía dentro del cuerpo. Esta energía es lo que los chinos llaman chi, y puede ser generada y almacenada concentrándose en las chakras.
La chakra del ombligo es el centro de la fuerza de voluntad, o del poder. Al concentrarte en este centro, desarrollarás una tremenda fuerza de voluntad. La chakra del corazón, localizada en el centro del pecho, fomenta habilidades psíquicas y sensibilidades; también genera una inmensa quietud dentro de la mente y acrecienta la habilidad de experimentar amor, belleza y equilibrio. La chakra de la sabiduría, o tercer ojo, que se encuentra ligeramente arriba de las cejas, incrementa tu capacidad de conocimiento intuitivo, y te proporciona la habilidad de ver la vida de diferentes maneras. La chakra de la sabiduría te ayudará a percibir una visión más amplia de tu vida.
Cuando algún pensamiento llegue a tu mente, sencillamente di la palabra "no" en voz alta. Pronúnciala con énfasis. Piensa en ello de la siguiente manera: cuando te entierres una espina en un pie, puedes usar otra espina para sacar la primera, y luego tirar ambas. Aquí, estás usando un pensamiento para eliminar el otro.
Al terminar una sesión, inclínate haciendo una reverencia hacia el suelo. De esa manera siempre estarás brindándole tu meditación a la Eternidad, dejándola viajar, dejándote trasladarte a ti mismo. Finalmente, permanece inmóvil unos minutos para absorber la energía que has generado durante tu meditación.
Inicialmente te parecerá que no estás haciendo nada, y tal vez te encuentres pensando mucho. Pero mientras estés tratando de meditar, estás haciendo algo. Es como hacer abdominales: entre más las hagas, más fuerte te pones; después de practicarlas un tiempo, comenzarás a notar la diferencia.
Lo mismo sucede con la práctica de la meditación: internamente tu mente está vigorizándose y estás ganando dominio personal. Después de un tiempo, ese dominio comenzará a manifestarse en tu vida. Encontrarás que te es más fácil estudiar, o hacer tu trabajo. Tu mente estará más despejada, aguda y definida. Serás más perspicaz, te sentirás mejor, y estarás más en contacto con todo lo relacionado con tu vida. Al continuar tu práctica, tus conocimientos y tu poder aumentarán.
Fecha: 02-12-2008
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