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CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS A AFRONTAR LA SEPARACIÓN Y DIVORCIO DE SUS PADRES. CONSEJOS Y PAUTAS
Primera advertencia: son los conflictos familiares que ocurren antes, durante y después de la separación los factores de riesgo más importantes para el buen desarrollo del niño. Si en ésta etapa os preocupáis en serio por cuidarle, el divorcio no tiene por qué ser algo que el niño vaya a arrastrar siempre. El que las consecuencias sean más o menos graves dependerá de vuestra forma de actuar ahora.
Vuestro hijo se enfrenta a una situación nueva y desconocida. Vuestras explicaciones van a ser la base sobre la que él entienda lo que ocurre, y en esto, aquel que vaya a pasar más tiempo a su lado, es decir, el que tenga la custodia (que suele ser la madre), tendrá también aún más responsabilidad. Una forma incorrecta de actuar con el niño, puede tener más consecuencias negativas que la ausencia de un padre.
Debéis tener en cuenta unas pautas básicas para que el impacto de la separación influya lo menos posible en el desarrollo de los niños.
Durante la separación, mientras el padre se ha ido y todavía no hay establecido ningún régimen de visitas...
- Intentar no realizar cambios bruscos respecto a su entorno y sus rutinas. Que siga viendo a sus amigos y familiares, que no cambie de colegio, que siga durmiendo en su habitación...
- No debéis cometer el error de sobreprotegerle por pena. Hay que seguir tratándole igual que antes, como a un niño de su edad, no permitirle más caprichos porque nos de lástima. Si le veis abatido, hablar con él, distraerle, pero nunca consentirle.
- Explicadle donde va a vivir ahora su padre, decirle que esa será la nueva casa del papá, y que puede que alguna vez él tenga que ir allí a verlo.
- Intentar hablarle bien de su padre, aunque sin exagerar demasiado las cosas, ni contándole mentiras. Dejad que las conversaciones surjan con naturalidad, y no caer en el error de hacer como si su padre no existiera.
- Decidle que él tiene que seguir queriendo a su padre como cuando vivía con ellos, y que la mamá no se va a enfadar con él por eso. Lo mismo para el padre.
- Tenéis que dejarle claro que él no tiene la culpa de que sus padres se hayan separado y que su papá no se ha ido de casa por nada que él haya hecho mal, sino por cuestiones de pareja. Es importante que entienda que él no puede hacer nada para que su padre vuelva.
- Repetidle muchas veces que sus padres le siguen queriendo a pesar de que ya no vivan juntos. Tiene que entender que su padre no se ha ido porque ya no le quiere; que su mamá y su papá no lo van a abandonar nunca, y que siempre serán sus papás para todo.
- El niño tiene que poder hablar por teléfono con su padre siempre que le apetezca, y, por encima de los regímenes del juez, es bueno que se vean cuanto más mejor.
- Tratar de no discutir delante de él, ni aunque sea por teléfono.
- Ayudarle a expresar sus sentimientos, preguntadle cuando se le vea triste, y decirle que es normal estar triste porque no ve a su papá, pero que pronto lo verá y todo irá bien.
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- Intentar avisarle antes cuando se tenga que ir con su padre, y a ser posible decirle lo que van a hacer y cuando volverá otra vez a casa. De ésta forma él mismo podrá prepararse mentalmente para asumir esos momentos.
- En cualquier caso debe saber que aunque su padre venga a casa a verlo, eso no quiere decir que se va a quedar otra vez con ellos.
- Dejarle muy claro que aunque su papá venga a por él, luego va a volver con su mamá, y que su mamá lo sigue queriendo aunque no esté con él.
- Quien tenga la custodia (en éste caso, la madre) tiene que evitar que el niño se sienta en una guerra entre sus padres. Dile que quieres que se lo pase bien con papá, y que no te vas a enfadar con él por irse con papá, que es lo normal.
- No debéis bajo ningún concepto comprar el cariño del niño con regalos, ni decirle que la mamá lo quiere más que él papá, o que él tiene que decidir entre uno u otro y querer más a uno de los dos. Aunque estéis separados, el niño necesita el cariño de los dos, eso no debe cambiar por vuestros problemas como pareja.
- No utilizar al niño para darle mensajes negativos a su papá de parte de su madre. Es un error con el que lo único que conseguís es machacar uno de los apoyos que necesita para crecer.
- Tenéis que procurar no interrogarle demasiado cuando vuelva a casa, a cerca de lo que hace o deja de hacer su papá y de con quien está, no utilizarlo como "espía".
- Lo que si debéis hacer es interesaros por lo que ha hecho el niño, sí lo ha pasado bien, si está contento, etc. Preguntadle con naturalidad, como si hubiera estado en casa de un amigo, que no note que hay rencor hacia el padre.
- Mantener buena relación con el padre, por lo menos delante del niño. Si es posible, las conversaciones sobre temas legales o dinero deberíais tenerlas sin que él esté presente.
- Lo más importante para todos es que saquéis un rato todos los días para hablar con el niño y para jugar con él. Preguntarle cómo ha pasado el día, qué ha hecho en el cole, qué ha comido, a qué ha jugado y con quién.
POSIBLES REACCIONES DE LOS NIÑOS ENTRE 3 Y 5 AÑOS ANTE LA SEPARACIÓN Y DIVORCIO DE SUS PADRES.
- Pierden logros que ya tenían adquiridos en hábitos como dormir solos, comer de todo, controlar el pipi y la caca, ser más independientes de la madre, relacionarse adecuadamente con sus compañeros, etc. Piensan que volviendo a etapas más infantiles, recibirán más atención de la madre, y puede que también de su padre.
- Es frecuente que cambian mucho de estado de ánimo, pasando de estar contentos a estar tristes en poco tiempo, tienen reacciones desproporcionadas ante las situaciones, llorando o enfadándose por cosas a las que antes no les daban importancia. El cambio que viven es bastante serio, y a veces pueden tardar en situarse emocionalmente.
- En algunos casos pueden llegar incluso a tener miedo de que la madre le abandone, y lo expresan llorando cuando se queda en el cole, cuando se ve solo en casa, o cuando su madre tarda más de lo habitual en ir a recogerlo. Se trata de una ansiedad de separación por miedo a ser abandonados, y siguen a su madre allá donde va, por ello suelen tener pesadillas relacionadas con este tema, o directamente no quieren dormirse por miedo a que cuando se despierten su madre ya no esté.
- Se muestran inseguros y recelosos, ven amenazado su entorno por los cambios, y pierden la confianza en sus padres y en los adultos en general.
- Pueden asustarse ante cosas que antes no les daban miedo, como un ruido fuerte, la altura, la oscuridad o ante algunos animales.
- Pueden estar tristes, muestran timidez, pocas ganas de hacer nada, ya no tienen interés por los juegos o actividades con los que antes disfrutaban, pasan mucho tiempo quietos viendo la televisión, muestra desinterés por la comida, incluso por las golosinas. Dice que es un niño malo, o que es feo, y deja de esforzarse por actividades como pintar, dibujar, etc.
- Otras veces pueden mostrar su ansiedad siendo demasiado inquietos, corriendo siempre de un lado para otro, levantándose muchas veces y hablando mucho.
- Cambian el comportamiento con sus compañeros, y su modo de jugar con ellos, huyen de la compañía de los demás y prefieren estar solos.
- Sienten rabia, y suelen expresarla con sus compañeros en el cole, les pegan, les muerden, quitan juguetes, escupen, insultan, y se vuelven más mandones. A sus compañeros los ven como un blanco más fácil con quienes descargar la rabia que sienten contra los padres. Algunos niños incluso muestran esta rabia directamente a sus padres, les pegan, les insultan, les muerden, les dan patadas.
- Cuando no pueden expresar directamente su rabia a los padres, se vuelven desobedientes, lloran de manera incontrolable, tienen rabietas, intentan controlar todo lo que hace la madre, interrumpen sus conversaciones con los demás, rompen juguetes, y ensucian y desordenan todo a propósito.
- Lloran mucho porque eso les tranquiliza, hay que estar con ellos en ese momento y ayudarles a expresar lo que sienten. Darles muchas muestras de cariño, besos, caricias, abrazos.
- Algunos niños intentan ignorar el problema. Utilizan un mecanismo de defensa: si ignoran que su padre se ha ido, no tienen que enfrentarse a ello, y piensan que con el tiempo ese problema desaparecerá y todo volverá a ser como antes. Estos niños saben que sus padres se han separado pero fingen no saber nada, y responden a los demás como si su padre todavía estuviera con ellos.
- Pueden aparecer dolores de estómago, vómitos o dolores de cabeza, cuando intuyen que su padre va a venir a buscarlos, o va pasar un rato con ellos. Es una forma de evitar la situación.
En cualquier caso debemos recordar que no todos los niños reaccionan de la misma manera, pues su comportamiento depende mucho del carácter del niño, de su forma de ser y del modo en que se esté manejando la situación por parte de los padres y familiares.
Fecha: 02-12-2008
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