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Tras el divorcio o separación, por supuesto tienes derecho a disfrutar de una segunda vida en pareja. Es algo que tras una ruptura a veces necesitamos y puede incluso que sin ello nos veamos afectados como personas y como padres. Pero dar el paso de presentarle la nueva pareja a los niños es algo que hay que meditar muy bien. Éstos años son irremplazables para la afirmación de su personalidad y no puede sentir dudas constantes sobre lo que duran los compromisos y las familias. Procura que no se encariñe de personas con las que no te planteas un futuro en común. Pero si ya has tenido la suerte de encontrar a esa persona te ofrecemos unas pautas para que las consideres:
?Para educar a un solo niño hace falta la colaboración de toda la tribu? dice un refrán africano. El nuevo compañero, aunque no sea un padre natural, debe atender a los problemas de la educación de los niños. Quizás al principio se le haga difícil y tenga que andarse con algo de ?tacto? al hablarle a los niños, pero el tiempo siempre demuestra que también los pequeños se sienten mejor con un adulto que se preocupa por ellos que con otro que se desentienda de sus problemas.
Cuidar la imagen que tiene el niño del padre o madre que no vive con él. El niño necesita a los dos, y todo lo malo que se diga de sus padres es como una enorme piedra que se lanza sobre su pequeño tejado. La nueva pareja debe entender esto y cuidar ?muy mucho? la presencia del otro padre. Si el niño entiende que ?el nuevo? está intentando suplantar ?al suyo? los problemas están asegurados. Por lo que ante todo Respeto hacia las decisiones que tome su padre o madre natural. Aunque no estemos de acuerdo con sus métodos.
El nuevo miembro familiar es el que debe adaptarse a la educación que el niño ya estaba llevando antes de que se produjese la ruptura y poco a poco ir participando de esta nueva situación, repetimos poco a poco, si no el niño y el padre natural se agarrarán a que como tu no eres mi ?padre? o mi ?madre? ... No intentes imponer tus criterios, si no estas de acuerdo con alguna de las pautas de educación, háblalas con tu pareja a solas y después entre los dos la intentáis cambiar la situación. Pero ante todo mucha mano izquierda y mucha delicadeza para tratar al niño y a tu pareja en los temas que le afecten a sus hijos. Si decidís hacer un cambio en la educación del niño comunicárselo al otro padre para que el también os ayude.
Tras la ruptura entre sus padres es muy importante que los niños no vuelvan a percibir problemas en la nueva pareja. Hacer un pacto para que los niños no estén expuestos a éstas situaciones que debéis resolver entre vosotros. Pese a vuestro propósito os habéis peleado en su presencia, resolverlo también ante sus ojos. Hablar con él de la importancia que tenía vuestra discusión y de cuál es el modo correcto de resolver los problemas. Pediros perdón y pedírselo a él también.
Los pequeños necesitan el calor del hogar para crecer. Al principio la casa es su único mundo, y si en él en vez de cariño y apoyo encuentran enfrentamientos no tendrán la seguridad que ahora necesitan más que nunca. Sin ese ambiente que les fortalece, los niños tardan mucho más tiempo en formar su personalidad, en asumir tareas, y pueden enfadarse sin motivo aparente. Según la edad también puede reaccionar ante los conflictos portándose mal para que le atiendan a él y dejen de discutir, o pasarse al otro extremo y mostrarse indiferentes a lo que sucede en casa, encerrándose en el cuarto o saliendo constantemente.
No queremos asustaros al contar todo esto. La vida a veces trae situaciones conflictivas y por mucho que intentemos proteger a nuestros hijos de ellas no queda más remedio que superarlas.
Pero debemos recordar que ellos ahora son como una planta que está creciendo. Al principio una sequía o una tormenta pueden acabar con el pequeño brote... pero ya cuando está formado el viento puede golpear que la planta se queda ahí, resistiendo: es fuerte y tiene el apoyo de sus raíces. En esto nosotros no somos muy distintos. Podemos enfrentar cualquier tipo de problema si contamos con esas cosas básicas que nos sitúan y evitan que nos perdamos: una pareja, unas creencias, una familia... para un niño todo ese sustento está en su casa o no está en ninguna parte.
Fecha: 02-12-2008
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