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El desarrollo del bebé de los siete a los nueve meses
Durante este trimestre, el bebé empieza a gatear, le pueden salir sus primeros dientes y, hacia el fin del noveno mes, algunos dan sus primeros pasos.
Del séptimo mes en adelante, el bebé pone en práctica todo lo que ha aprendido durante los meses anteriores. No sólo demuestra un progreso en sus movimientos, sino también a nivel intelectual. También son importantes los avances alcanzados en el desarrollo de su pensamiento y de su lenguaje. El pequeño toma parte con mucho entusiasmo en los juegos colectivos y participa seriamente en la vida familiar. Durante esta época, se inicia el tan largo e importante periodo de la curiosidad: el pequeño asimila todo lo que ha examinado, repitiéndolo luego con los mismos gestos. Es tremendamente emprendedor, y carece por completo de sentido del riesgo. Toca y abre todo, golpea lo que tiene al alcance de la mano, lo mastica, lanza cualquier objeto. Si le imponemos límites, se ofende. Su enojo lo expresa mediante gritos o llantos. Alrededor del noveno mes de vida, la curiosidad de nuestro hijo se acrecienta. Si somos maniáticos del orden, sería mejor que nos resignemos. Lo contrario supondría sostener una lucha con él que está perdida de antemano. Durante este tercer trimestre, el bebé no está solamente ocupado en crecer; también esta comprometido en una de las experiencias más importantes de este periodo: el conocimiento de los sabores de los alimentos que le ira proponiendo el destete gradual. Poco a poco, además del pecho llegará la cucharita. Durante estos tres meses, el pequeño comienza a gatear. También le salen los primeros dientes. Y finalizado este trimestre, ocurrirá algo sorprendente: intentará dar sus primeros pasos. ¿Y su salud? ¿Qué trastornos caracterizan estos intensos meses, tan ricos en experiencias? Estos pequeños trastornos, que analizaremos, a menudo proporcionan grandes sustos a los nuevos papás.
Durante este trimestre, se completa el destete y algunos bebés logran ponerse de pie si les ofrecemos un apoyo. La casa se convierte en un campo de batalla. Todo lo que esté al alcance de la mano del bebé está en peligro.
Es el momento de las grandes curiosidades, en su mayoría relacionadas con el miedo. El bebé desea descubrir otras habitaciones de la casa, pero teme alejarse de nuestro lado. Podemos ayudarlo haciendo que note nuestra presencia. También es el periodo de los primeros dientes y, además del querido sabor de la leche, empezará a probar nuevos alimentos.
Séptimo mes
Muchos niños de siete meses ya gatean y exploran a su alrededor. Nuestro hijo logra levantarse si se apoya en algo y comenzará a tambalearse hacia adelante y hacia atrás. Después de un tiempo también logrará dar su primer paso. Sin embargo, debemos tener en cuenta que no todos los niños aprenden igual. Puede darse el caso que el niño de su primer paso hacia un costado o hacia atrás, aunque no tardará en corregir su dirección. Otros prefieren permanecer sentados o arrastrar la cola por el suelo para después pasar directamente de esta fase a la posición erguida. Es una etapa en que no están quietos ni un momento.
Su juguete preferido
Sus juguetes preferidos son todos los que se mueven, aunque sigue adorando a su querido peluche y a su querida mamá. Su mamá ha sido su primer juguete y sigue siendo la protagonista de todos sus juegos.
Tocar, una gran pasión
El bebé empieza a agarrar las cosas de maneras más sofisticadas. No emplea solo la mano, sino también los dedos. Las manos comienzan a serle tremendamente útiles. Utiliza ambas indistintamente. Si nuestro hijo es zurdo, debemos tranquilizarnos. Es algo normal. La clave es dejar que sea él quien elija aquello que más le gusta sin forzarlo.
Octavo mes
Alrededor de los ocho meses, pueden cambiar los horarios del sueño y las costumbres en las comidas. Muchos bebés se niegan a que sigamos dándoles la comida. Quieren comer solos con las manos. Pero, cuando empiezan a salirles los dientes, suelen perder por completo el interés por la comida, tardando horas en comer. No existen consejos especiales para salir al paso de esta situación. Lo único que podemos hacer es mantener la tranquilidad. No debemos obligarlo a comer. Puede que algunos niños aún duerman dos siestas durante el día hasta los catorce o quince meses, pero lo más normal es que a esta edad casi todos los pequeños solo hagan una pequeña siesta diaria.
Un poco de firmeza
Ya tiene edad de comprender un poco de firmeza. Puede que se haga el caprichoso antes de acostarse, pero no debemos permitirle que se canse demasiado. Un gran cansancio puede producir insomnio. Nuestro hijo depende por completo de nosotras. Por eso, a partir de este momento, es aconsejable marcarle unos horarios que debemos mantener durante bastante tiempo. Aunque sus berrinches hagan pensar lo contrario, nuestra firmeza y nuestras tentativas para calmar su excitación le darán seguridad y harás que se sienta feliz.
Se prepara para hablar
El niño puede señalarnos lo que desea o seguir con la mirada lo que le indicamos. También es capaz de distinguir un objeto interesante entre otros, por lo que resultará oportuno esconder los objetos que no podamos darle. Repite con frecuencia silabas que ha oído. Muchas de sus palabras, que para nosotros no tienen ningún significado, representan lo que nos ha oído pronunciar, solo que aún no puede hacerlo de forma correcta.
Fecha: 06-09-2008
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