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Hoy en día, restringir el consumo de alimentos es la manera más común para rebajar de peso. Sin embargo, cada vez conocemos más sobre los beneficios que tienen tanto el ejercicio como una dieta equilibrada para obtener y conservar una mejor figura corporal.
En este artículo hablaremos sobre las ventajas de hacer dieta y ejercicio al mismo tiempo y las desventajas de un plan restrictivo para bajar de peso.
El problema con hacer sólo dieta
La dieta y el ejercicio tienen efectos diferentes sobre el metabolismo, que es el conjunto de procesos a través de los cuales tu cuerpo utiliza las sustancias nutritivas recibidas a partir de los alimentos. Seguir una dieta, sobre todo repetidamente, como muchos hacen, desacelera el metabolismo. Cuando disminuye el metabolismo el organismo necesita menos calorías y, por ende, menos alimentos.
Tu cuerpo está programado para reaccionar a la defensiva ante situaciones que pueda interpretar como agresivas y éste es el caso de las dietas estrictas. Al sentir que le han restringido las calorías a la cual estaba acostumbrado, el organismo desarrolla mecanismos de ?protección?. Uno de estos mecanismos es conservar las reservas de energía, o calorías, reduciendo el número de éstas que el cuerpo quema diariamente. Al quemar menos calorías, el cuerpo mantiene las reservas en forma de grasa y esto se hace aparente físicamente cuando el peso corporal se estanca.
El ejercicio, sin embargo, acelera el metabolismo. Este efecto se mantiene aún después de haber terminado la sesión de ejercicio. Así, cuando haces algún ejercicio moderado por 30 minutos, el aumento de la actividad metabólica se prolonga hasta por 24 horas. Este gasto calórico más allá del tiempo destinado al ejercicio mismo puede resultar en la pérdida de hasta dos kilos y medio al año (o alrededor de 5 libras), además de los rebajados por el efecto directo del ejercicio realizado.
Por otra parte, las restricciones alimentarias resultan en la pérdida de tejido, tanto graso como magro. Dicho de otra manera, hacer dieta sin practicar ejercicios reduce tanto la grasa indeseable como la masa muscular, algo que no queremos.
En el caso de las dietas estrictas, es posible que se pierda innecesariamente hasta un tercio de la masa muscular. Pero el ejercicio, además de quemar la grasa más eficientemente, aumenta el componente magro del cuerpo debido al incremento de la masa muscular.
Las ventajas de ambos
Cuando combinas dieta y ejercicio la pérdida de grasa ocurre más rápido y la actividad física puede neutralizar el efecto que tiene la dieta en desacelerar el metabolismo.
Por eso, quienes han incorporado a su vida la práctica correcta y disciplinada de ejercicios pueden mantener normal el componente graso de sus cuerpos a pesar de comer más que aquellos que llevan una vida sedentaria. Cabe resaltar que, cuando el ejercicio forma parte de tu programa para rebajar de peso, no es necesario restringir mucho tu alimentación. Esto, además, permite que tu masa muscular se desarrolle como debe, estimulada por la actividad física para lograr una mejor figura corporal.
Mírate al espejo
Cuando se sustituye grasa por músculo a través del ejercicio y la alimentación adecuada, es posible que el peso no baje con tanta rapidez. Lo que se obtiene, en cambio, es una mejor figura corporal, que es lo que buscamos cuando no estamos satisfechos con nuestro peso. Esto se debe a que el tejido muscular pesa más que el tejido graso.
En conclusión, te recomendamos no obsesionarte con una meta fijada en kilos o libras, sino más bien evaluar tus logros por los cambios que veas en tu talla de ropa o al observar tu imagen corporal en el espejo.
Fecha: 13-10-2008
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