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Qué pasa en la psiquis de una mujer que convive con un impotente? ¿Cuáles son sus reacciones? ¿Cómo debiera actuar frente al tratamiento de su pareja? Estas y otras preguntas plantea la disfunción eréctil para una mirada femenina donde las mujeres pueden llegar a ser tan o más víctimas de la patología que sus parejas.
La disfunción eréctil afecta en Chile, en algún grado a más de un millón de personas y solamente alrededor de 60 mil reciben tratamiento. Por verg?enza, desconocimiento o creer erróneamente que no tiene solución, miles de hombres y sus parejas han visto deteriorarse su autoestima y relación, sin saber que esta afección es absolutamente frecuente a partir de los 40 años de edad y el remedio está a su alcance.
El tema de la disfunción eréctil es un problema de salud pública a nivel mundial, pues se ha comprobado que cuando el varón llega a la década de los 40, sobre un 52% de ellos lo presenta en algún grado, aumentándose el porcentaje en la medida que tomamos segmentos de edad más altos.
Desconocer el problema o rehuirlo, es engañarse ellos mismos frente a una situación absolutamente cotidiana y normal, que no tiene nada que ver con la virilidad. Darle esta connotación resulta tan absurda como suponer que porque se tiene más edad es previsible que la actividad sexual se deteriore o que la mujer llegada la menopausis perdera su femeneidad. Es más, desde hace muchos años ellas han logrado enfrentar adecuadamente este proceso natural de su organismo, sin que afecte en nada su autoestima y sexualidad.
Un asunto de pareja
Definida como la incapacidad de lograr y mantener una erección suficientemente rígida y prolongada que permita el coito en forma satisfactoria, con una adecuada penetración, la impotencia es una de las disfunciones sexuales más comunes en los hombres.
Sus principales causas se dividen en psicogénicas (mente) y orgánicas (cuerpo), en un porcentaje de alrededor de 70% y 30% respectivamente. Entre las primeras se encuentran la diabetes, colesterol alto, daño a los nervios del pene, tabaquismo intenso, abuso de alcohol y drogas, efectos colaterales de ciertos medicamentos, tales como los antidepresivos y antihipertensivos, entre otras. Como factores sicológicos podemos mencionar entre las principales el estrés, trauma emocional, problemas para relacionarse, evitación y malas experiencias infantiles.
Bajo esta realidad, miles de parejas en nuestro país se enfrentan a un problema que los hombres demoran cerca de 4 años en consultar y lo que es más, se resisten a comunicar y conversar en la intimidad de su vida sentimental. Es fundamental considerar que se trata de un problema que afecta a la pareja, pero donde los síntomas evidentes se manifiestan sólo en uno de sus miembros. Esta situación afecta también a la mujer, quien en etapas tempranas tiende a inclinarse por una postura de queja y desencanto.
La psicóloga Sandra Ahumada, especialista de la Unidad de Sexualidad Humana del Hospital Clínico Universidad de Chile, señala: "Ante una disfunción como esta, las mujeres pueden tomar diferentes caminos: desde descalificar y expresar su rabia por lo que está pasando, hasta manifestar una actitud comprensiva y de acogida".
"Pero estas posiciones pueden variar en un mismo caso, dependiendo de la actitud que adopte el varón. Ambas posiciones pueden presentar dificultades, por ejemplo, si hay reproche, el hombre no se sentirá acompañado y capaz de enfrentar el tratamiento, y si la comprensión viene sin el estímulo adecuado, el hombre también se sentirá inmovilizado emocionalmente". Es importante, por lo tanto, que la mujer sienta que su apoyo en este proceso es vital y puede transformarse en un elemento movilizador para la pareja.
Existen casos en que ella también padece alguna disfunción menos manifiesta y la apertura sobre el tema puede permitir evidenciarlo y abordar la problemática en conjunto para asumir juntos los tratamientos, la terapia y la solución.
No al conformismo
Por otra parte, desde un punto de vista ginecológico, los especialistas invitan a considerar que la sexualidad va más allá de una penetración.
Basándose en su experiencia profesional, la Dra. Patricia Aliaga, ginecóloga de la Unidad de Sexualidad Humana del Hospital Clínico Universidad de Chile señala que las mujeres son temerosas de dañar la autoestima de sus parejas y por ello muchas veces aceptan las disfunciones en silencio, sin atreverse siquiera a sugerir la consulta especializada o un posible tratamiento.
"Es increíble la capacidad de resignación que pueden llegar a tener algunas mujeres" -enfatiza la especialista-, y aclara que tratándose de un tema de la pareja, esta resignación no sólo no contribuye a la mejoría, sino que puede empeorar las cosas. Existen incluso casos donde se presenta la denominada "disfunción selectiva", donde la dificultad para obtener una adecuada erección se presenta sólo con la pareja estable, y no así con parejas eventuales. En esos casos, se requiere más aún de tratamiento y terapia conjunta.
Indica que en muchos casos -después del conformismo-
Fecha: 01-12-2008
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