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Categoría Familia - Hijos

PELEAS ENTRE HERMANOS


No hay para qué evitarlas. Es normal que aparezcan y saludable que los niños las vivan porque, entre otras cosas, sirven para aprender a resolver conflictos. El verano y las vacaciones traen consigo relajo. Sin embargo, el excesivo tiempo libre de nuestros hijos, la ausencia de rutinas que transformen el aburrimiento en entretención y el aumento de contacto entre ellos suelen agudizar las tensiones. Las peleas entre hermanos son esperables e incluso saludables: los ayudan a expresar sus emociones y a canalizar sus energías. Además, son un espacio de aprendizaje, porque les permiten ensayar formas de resolver conflictos con sus pares. De allí que resulte determinante el papel que como adultos asumamos frente a una pelea. Si sus hijos pelean, mantenga la calma. Los gritos, más allá de detenerlos, acentuarán las tensiones y aumentarán el descontrol. Evite asumir el papel de árbitro: dirimir respecto de la responsabilidad de uno u otro les generará sentimientos de competencia mutua y de rechazo hacia usted. Si la discusión no compromete golpes ni descalificaciones severas, intente no involucrarse, pero permanezca cerca para mediar en caso de agresiones. Si la discusión implica golpes e insultos, pídales que se separen, vayan a un lugar neutral (dormitorios, patio, etc.) e invítelos a solucionar sus problemas. Una buena idea es inventar la zona de la paz: un espacio donde los niños estrechen sus manos para disculparse. Elógielos cuando arreglen sus problemas sin violencia. Defina con anticipación, junto con ellos, las consecuencias de pelear con golpes y palabras hirientes (por ejemplo, se quedarán sin ver televisión, sin importar quien haya comenzado el conflicto). Si traspasan ese límite, aplique las medidas pactadas, recordándoles que ellos las establecieron. No los rete ni los golpee, esto sólo impide que los niños comprendan que hay formas de abordar una discrepancia sin agresión. Esté consciente de la forma en que usted enfrenta los problemas en casa. Recuerde que los padres somos modelos de nuestros hijos. Discutir es necesario, la clave está en confrontar sin herir, respetando siempre al otro.

Fecha: 28-08-2008
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