|
Muchos pequeños sienten terror de enfrentar espacios oscuros. Para ayudarlo a superar ese miedo, sepa qué lo causa y qué herramientas necesita el niño para salir adelante.
La aparición de miedos es frecuente entre los cuatro y seis años. El niño está en una etapa de exploración, reconociendo por primera vez lo que para nosotros resulta familiar. Un miedo frecuente es a la oscuridad, que los adultos suelen enfrentar inadecuadamente con descalificaciones (miedoso, manipulador, cobarde), dejando la luz encendida o pasando al niño a la cama matrimonial, que más que restituir la confianza perdida, debilitan su autoestima y lo insegurizan, confirmando que hay algo a qué temer.
Existen factores que favorecen la aparición del miedo a la oscuridad, por ejemplo, habituarlos a dormir con la luz encendida, exponerlos a contenidos de extrema violencia a través de la TV o de conversaciones de adultos, o reaccionar descontroladamente, por ejemplo, ante un corte de luz.
Si el niño sufre miedo a la oscuridad:
* Converse con él acerca de sus temores; este simple acto disminuirá su ansiedad, le ayudará a identificar a qué le teme y comprenderá que sentir miedo no es malo.
* Enséñele conductas que contrarresten el temor, con actividades como jugar a la escondida de noche, seguir la luz de una linterna en su dormitorio, descubrir objetos perdidos en la cama o en el clóset.
* Acérquelo gradualmente a la oscuridad, no lo exponga a situaciones que no quiera, pues podrían implicar un retroceso.
* Establezca una rutina antes de ir a dormir: disminuya las actividades antes de ir a la cama, acompáñelo leyendo un cuento y retírese del dormitorio antes de que el niño se duerma.
* Cuando el niño se pase a su cama, acompáñelo de regreso a la suya las veces que sea necesario.
* Tenga paciencia, ningún cambio es inmediato.
Si el temor a la oscuridad persiste o interfiere con la vida cotidiana de su hijo o su familia, consulte a un especialista.
Fecha: 05-09-2008
Hits: 45
|
|