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Debe ser más ligera que la comida para dormir bien y mantenerte en línea, pues durante el descanso baja aún más tu ritmo biológico, haciendo que quemes lentamente las calorías y acumules los excesos.
No cenes demasiado tarde, hazlo máximo dos horas antes de acostarte para digerir bien los alimentos y dormir tranquilamente. Comer siempre en los mismos horarios favorece tu digestión y controla tu hambre.
La cena debe ser prácticamente sin grasas, suavemente condimentada y dando preferencia al pescado, carne magra, queso fresco, papas, arroz y lácteos descremados. Incluye siempre verduras y frutas crudas para compensar las posibles deficiencias vitamínicas de la comida, pero evita vegetales de difícil digestión como cebolla, pimiento o col.
No consumas productos ricos en azúcar ni grasa, pues se acumulan en tu cuerpo y pueden engordarte el doble que si los ingieres durante el día.
Fecha: 01-12-2008
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