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Siéntese tan cómodamente como le sea posible, respire con normalidad, cierre los ojos y relájese todo lo que pueda.
Manteniendo su cuerpo tan relajado como sea posible, apriete el puño derecho.
Apriete de nuevo los músculos de su mano derecha; todavía más fuerte.
Observe la sensación de tensión que rodea su mano.
Y ahora, relax; permita que la tensión se vaya.
Deje que los músculos de su mano se vuelvan flojos, débiles.
Note la diferencia entre la sensación actual y la que predominaba cuando apretaba la mano.
Apriete de nuevo su puño derecho. Más y más fuerte.
Mantenga la tensión y observe la sensación que le produce.
Relájese. Elimine de su mano y antebrazo toda señal de tensión.
Note de nuevo la sensación de la relajación.
Al tiempo que mantiene la mano derecha relajada, presione con el codo derecho el respaldo de su asiento; concentre su atención en la tensión de los músculos situados entre el codo y el hombro. Presione con más fuerza; tense más los músculos.
Fíjese en la sensación de tensión que domina esa parte de su brazo.
Relax, deje que la tensión se disipe.
Observe la diferencia entre sus músculos tensos de antes y sus músculos ahora, que comience a relajarse. Permita que se relajen más.
Ahora, vuelva a presionar con el codo el respaldo de su asiento.
Tense los músculos con más fuerza que antes; apriete más; que estén más tensos aún.
Observe la sensación de tensión en sus músculos.
Relax; permita que la tensión desaparezca.
Concéntrese en la totalidad de su brazo derecho. Relájelo más y más, profundamente.
Los ejercicios correspondientes a los músculos del brazo izquierdo son exactamente iguales a los explicados.
Fecha: 01-12-2008
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