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En los años cincuenta empezó a considerarse como necesario tanto el orgasmo masculino como el femenino para considerar perfecta una relación sexual, pero los etólogos consideraron que el orgasmo femenino era un ?don? sólo para las mujeres.
Según ellos, el resto de las hembras no los tenían e incluso llegó a decirse que para ellas (las hembras) el coito era doloroso y en contra de su voluntad, casi una violación.
En los años ochenta se estudiaron con más detenimiento las respuestas sexuales de las hembras y ?sorpresa!, se descubrió que desde los reptiles las hembras poseen un clítoris profusamente cargado de terminaciones nerviosas que tienen como funciones: lubricar la zona, relajarla y provocar una respuesta extremadamente placentera cuyo recuerdo sirva de refuerzo para una conducta poco frecuente y muy necesaria para la especie, pero peligrosa para el individuo.
Las mujeres, lo mismo que los hombres necesitan el orgasmo para sentir que la respuesta sexual ha sido satisfactoria y para volver a hacerlo con ganas.
Lo que ocurre si el orgasmo no sucede, es que pueden tenerse relaciones, pero sin placer el deseo se extingue.
Si ha habido deseo, y la excitación ha sido buena, se alcanza un punto llamado meseta. Si la estimulación se parase, todo volvería a su estado inicial, si el estímulo continúa en la misma zona, se produce un sudor fino, la respiración se hace más rápida y agitada, el pulso se acelera, el pecho se hincha y los pezones se endurecen, la tensión muscular sube y a veces se produce un enrojecimiento en la zona del pecho cerca del cuello.
Durante el orgasmo se producen contracciones rítmicas en todo el cuerpo, algunas mujeres gritan, la espalda se arquea, se produce una contracción en las manos y en los pies y al terminar se sienten una serie de contracciones rítmicas en el orificio de la vagina.
El orgasmo también comporta una serie de aspectos emocionales que pueden influir de tal manera que un buen orgasmo físico puede considerarse como algo negativo si las circunstancias o la persona no son las adecuadas, y, así, muchas mujeres pueden creer que no han tenido un orgasmo porque imaginan que tiene que ser algo mejor de lo que han sentido y otras porque las circunstancias son de su agrado calificar como magnífica una situación no orgásmica.
Fecha: 02-12-2008
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