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Definición
Se conoce como inflamación de las amígdalas (sistema linfático de la faringe). Generalmente causada por una infección por una bacteria llamada Estreptococo, o por una infección viral.
Etiología
Entre las bacterias más comunes causantes de esta infección se encuentran los estreptococos. Como por ejemplo:
S.beta - hemolítico del grupo A;
S.viridans y
S.pyogenes.
Por otro lado los virus más frecuentes son:
Adenovirus; virus de la influenza A y B;
virus de la parainfluenza 1, 2 y 3;
virus de Epstein Barr y
los enterovirus.
Epidemiología
La mayoría de las personas han cursado con algún episodio de amigdalitis o faringoamigdalitis (que es el cuadro que mayormente se presenta) en su vida. Pero ésta infección afecta mayormente a la población pediátrica. Las infecciones bacterianas son más frecuentes en invierno; mientras que las de origen viral son en verano y en otoño. El modo en que se transmite es por contacto directo.
Sintomatología
La presentación clínica es de inicio agudo y se caracteriza por:
dolor de garganta (disfagia),
inflamación de ganglios del cuello (adenopatía submaxilar),
fiebre (39? C a 40? C) y
escalofríos.
En ciertos casos se manifiesta por tos y cambios en la voz (disfonía), pero el dolor al tragar (odinofagia) es lo más característico.
No siempre el dolor se limita al área de la garganta, a veces afecta los oídos. Esto se debe a que los oídos y la garganta comparten los mismos nervios. Además, el cuadro clínico se acompaña de malestar general, dolor de cabeza y algunas veces de vómito.
Al observar la cavidad oral las amígdalas se encuentran inflamadas y adoptan un color rojo intenso. Puede haber secreción correspondiente a pequeños abscesos en las amígdalas. La amigdalitis por lo regular es autolimitada y rara vez hay complicaciones. Sin embargo en pacientes con enfermedades de las válvulas del corazón existe riesgo de desarrollar enfermedad reumática del corazón (inflamación del corazón, artritis y fiebre). Otras complicaciones incluyen absceso periamigdalino, sinusitis, adenitis cervical y glomerulonefritis aguda (infección en el riñón). Las infecciones causadas por virus duran de cuatro a diez días y las bacterianas un poco más. También la inflamación de las amígdalas puede ser secundaria a patologías como rinitis y adenoiditis.
Diagnóstico
El diagnóstico debe ser basado en el criterio clínico y una prueba de antígeno rápido en caso de duda. Un método muy usual en clínica es obtener 1 ó 2 muestras de exudado faríngeo de la parte posterior de la faringe o la superficie de la amígdala. Luego se realiza una prueba rápida para detectar estreptococo en la primera muestra y si es positiva se administra antibiótico y se descarta la segunda muestra. Sin embargo, si la primera prueba rápida es negativa; la segunda se envía para cultivo.
Tratamiento
En los casos de origen viral el tratamiento es sintomático:
líquidos,
reposo en cama y
analgésicos (a los niños no se les debe administrar aspirina porque puede provocar el síndrome de Reye).
Si se sospecha un origen bacteriano, se administrará penicilina oral durante 10 días. Ocasionalmente se recomienda extirpar las amígdalas, en casos de amigdalitis recurrente o que no responda bien a antibióticos, sin embargo, nosotros desfavorecemos esta práctica, ya que elimina una barrera de protección inmunológica. En estos casos, la falla terapéutica debe estar relacionada a no reconocer y tratar otros aspectos importantes de la condición como lo son alergias o deficiencias inmunológicas.
Se ha documentado que desde el 1970 hasta 1990 el por ciento de infecciones bacterianas recurrentes ha ido en aumento. La población más afectada son los niños y es más frecuente que ocurra luego de un tratamiento con penicilina que con una terapia de antibiótico alterna. La automedicación y sobre utilización iatrogénica (por los médicos) de antibióticos es una práctica muy usada en el tratamiento de infecciones respiratorias y procesos orales. El resultado de la sobre utilización de antibióticos es el desarrollo de resistencia a estos medicamentos. Entre los fármacos más usados de acuerdo a un orden de frecuencia, se encuentran las:
penicilinas,
macrólidos y
tetraciclinas.
Otras consideraciones terapéuticas
Ingerir muchos fluidos, el descanso y eliminar azúcares simples, son de gran beneficio para recuperase de una amigdalitis. Las gárgaras con solución salina (una cucharada de sal en 8 onzas de agua tibia) ayuda a bajar la inflamación. El té de jengibre es analgésico y alivia la irritación. La vitamina C 500 mg cada hora, los bioflavonoides 1 g/d, trociscos de gluconato de cinc (10-20) cada 2 horas por tres días, y probióticos (Lactobacillus acidophillus) 15-20 millones de organismos por día. Equinacea cápsula estandarizada una cápsula tres veces al día (Tintura 1:5, 3mL tid). La vitamina C, bioflavonoides, cinc, los probióticos y la equinacea fortalecen el sistema inmune.
Fecha: 06-10-2008
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