|
Cada vez son más las personas de entre 30 y 45 años que presentan problemas con la memoria. La mayoría no puede concentrarse para realizar o terminar tareas, y muchos otros olvidan situaciones o elementos de la vida cotidiana. El medioambiente contaminado y las sobreexigencias nos han dañado el cerebro.
Por Mónica Rojas R.
Cuando comenzó el Programa de Memoria de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica, el médico Jorge González y su equipo pensaron lo evidente: que sus pacientes serían más bien añosos. Pero desde entonces hasta ahora no terminan de sorprenderse porque aproximadamente el 30 por ciento de quienes acuden por ayuda corresponde a personas jóvenes, de 30 a 45 años.
En ese segmento, dice el Dr. González, neurólogo especialista en trastornos de la memoria, el problema más frecuente es el déficit atencional. Como los niños, cuya dificultad para concentrarse pone los pelos de punta a padres y profesores, y motiva incluso muchos visitas reiteradas a médicos y sicólogos.
En los adultos, dice el Dr. González, se manifiesta como un problema ejecutivo, es decir, se les hace difícil lograr concentración para resolver o terminar tareas. Y hay pacientes de todas las áreas laborales y de todo rango. Otros olvidan cosas, y como consideran que no están en edad de hacerlo, se asustan mucho.
La vida que llevamos, explica el facultativo, tiene elementos que no son saludables para el cerebro.
?Los contaminantes del agua, del aire y de los alimentos son un factor ?dice el Dr. González?. Estos últimos, por ejemplo, tienen pesticidas, saborizantes y colorantes que producen alteraciones cerebrales, y la gente no lo sabe. Desde hace muchísimos años que se refinan los alimentos y así hemos ido perdiendo elementos que son fundamentales, como la fibra y las vitaminas. Si le agregamos a eso la vida agitada que llevamos, la sobreestimulación ambiental y las escasas y malas horas de sueño, concluimos que todo nos altera la memoria.
Hoy, añade el facultativo, es muy frecuente que gente joven se queje de pérdida de memoria. Es común, aclara, pero no es el ideal, porque los hábitos inadecuados de vida pueden estar favoreciendo un daño cerebral a largo plazo que puede traducirse en enfermedades cerebrales, vasculares, Alzheimer o Parkinson. Hay un efecto inmediato y uno acumulativo, y esto se puede frenar con conductas saludables de vida.
El uso de drogas y los trastornos emocionales también provocan alteraciones en la memoria. Y considerando que actualmente se está viviendo prácticamente una epidemia de demencias en los mayores de 65 años, es hora de asumir la prevención. En efecto, un 10 por ciento de la población en ese grupo etáreo padece algún tipo de demencia, lo que constituye, dice González, una cifra estratosférica. Y de ese total, un 70 por ciento sufre Alzheimer.
QUÉ HACER
La respuesta no es difícil en la teoría: favorecer las situaciones que mejoran la salud cerebral.
?Se deben consumir los alimentos necesarios, sobre todo los que contienen antioxidantes, porque éstos consiguen que las neuronas se dañen menos ?señala el Dr. González?. Nuestro cerebro está formado en gran parte por grasas y lípidos, y los lípidos son de las sustancias que más tienden a oxidarse.
Los antioxidantes se encuentran principalmente en la fruta fresca (ojalá con cáscara) que posea vitaminas C y E. También están en el selenio, abundante en frutos secos, como maníes, almendras y avellanas. Las grasas que deben ingerirse tienen que ser de origen vegetal: aceite de oliva y de linaza, por ejemplo, que son ricos en ácidos grasos Omega 3, muy necesarios para el funcionamiento del cerebro y para la prevención de enfermedades circulatorias.
A EJERCITAR
La memoria es una función fundamental para el ser humano. Sin memoria, ¿quién se explica su existencia?
?Si no hay memoria, es como si no se existiera. La memoria guarda todo lo que somos, recuerdos, experiencias, aprendizaje ?dice González?. El Yo es, en gran porcentaje, memoria.
Mantener una menta activa es fundamental, y esto se refiere a hacer cosas. Si se mira televisión, existe una estimulación de por medio, pero es mejor optar por una actividad en que realmente se participe, como conversar o resolver problemas.
El Programa de Memoria que dirige el Dr. González contempla, después de realizados todos los chequeos clínicos de rigor, ejercicios y técnicas para mejorar la memoria. Las dificultades suelen ser muy superables, porque la memoria que se pierde es en general la reciente, la que se asocia con la vida cotidiana.
Lo importante es consultar a tiempo porque hay, dice el neurólogo, se ha definido una preetapa de la enfermedad de Alzheimer, denominada ?deterioro cognitivo leve?. Esto es un gran avance, porque permite detectar el mal en sus inicios, lo que redunda en una prolongación de buena calidad de vida para el paciente. Se retrasa el advenimiento cruel de los síntomas y pueden incluso aminorarse.
Fecha: 06-10-2008
Hits: 88
|
|