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Lasik es la sigla de Láser Asisted in Situ Keratomileusis, una técnica que combina la microcirugía con el láser excimer. Con la primera, la microcirugía, se levanta un disco corneal para luego aplicar el láser excimer, que talla la córnea según el defecto que haya que corregir. Una vez finalizado el procedimiento, se repone el disco corneal, sin necesidad de sutura, porque aquél se reaplica solo en el ojo. Es el método más seguro y de recuperación más rápida. La operación se realiza monitorizada mediante una computadora que indica la forma correcta que debe obtener la córnea.
Luego de intervenirse, la miopía no vuelve a aparecer, porque si bien es cierto el ojo puede seguir creciendo en la edad adulta, ello no es frecuente.
Antes de concretar el ingreso a pabellón se realizan varios exámenes para determinar el grado de miopía, hipermetropía o astigmatismo que presenta el paciente, como asimismo si éste cumple ciertos requisitos que deben respetarse estrictamente. Se estudia la curva y el grosor de la córnea, así como la densidad de sus células.
Los efectos secundarios, que tienden a desaparecer a los pocos días de la operación, van desde una sensibilidad excesiva a la luz, deslumbramientos o la visión de halos luminosos durante la noche. Otro, muy importante, es que para una buena parte de los operados que tenían altas dioptrías, el uso de lentes sigue siendo necesario. Pero pasar de un lente grueso y pesado a uno liviano y delgado puede ser un cambio muy positivo. Pero eso, explica Assadi, es válido para algunos pacientes y para otros no, depende de qué quiera para sí mismo; en el fondo, de su sicología, porque no es bueno que después de operado sufra frustración.
?Todas las técnicas tienen su falta de predictibilidad en algunos pacientes ?agrega el facultativo, jefe de la Unidad de Oftalmología del Hospital del Profesor y cirujano de Clínica Oftalmológica Providencia?, y esta predictibilidad decrece a medida que el paciente tiene más dioptrías. Hay personas que no deben operarse con esta técnica porque el lasik no es capaz de solucionarles razonablemente su problema.
Para miopías leves, de hasta cuatro o seis dioptrías, pueden alcanzarse niveles muy interesantes de mejoría. A partir de seis y hasta un límite que suele situarse entre 12 y 14 dioptrías, pueden conseguirse mejoras que se situarán entre el 60 por ciento y el 90 por ciento. Por encima de ese límite, el láser no está recomendado. Tampoco lo está para personas menores de 18 años, embarazadas o quienes padezcan patologías oculares importantes.
?Para defectos mayores, hoy existen los lentes intraoculares fáquicos, que se colocan en el ojo sin alterar la estructura ?dice el Dr. Rodrigo García Castelblanco, oftalmólogo de Clínica Luis Pasteur?. Se hace una incisión y se introduce un pequeño lente que se despliega dentro del ojo y que flota sobre el cristalino, sin tocarlo. Son aptos para miopías de hasta 25 a 30 dioptrías, personas que sin lentes prácticamente no ven. Son los casos menos frecuentes, pero existen, y para ellos también hay solución.
García Castelblanco dice que el lasik no es una técnica que pueda ser utilizada en este momento por la masa, pero que indudablemente en el futuro podría ser ofrecida de manera rutinaria.
Assadi Zaror considera que ya es masiva, pero que tiene la limitante del acceso por sus altos costos. No hay cifras exactas de cuántas personas se han intervenido en Chile con esta técnica, pero Assadi realiza por lo menos 200 cirugías de este tipo al año. Y en Clínica Pasteur, acota García, un promedio de mil personas se opera anualmente.
Las isapres tienen código para la intervención, lo que significa que le dan cobertura, dependiendo, por supuesto, de los planes de salud. Fonasa también tiene código, pero la verdad es que el lasik no es una cirugía que se realice en hospitales públicos, sino en centros privados de oftalmología. El valor de la operación, por ojo, oscila entre el millón y el millón 300 mil pesos, como promedio, incluyendo equipo médico, clínica, insumos, etcétera.
En algunos países, el lasik ha sido un boom que crece a medida que pasan los años. En España, por ejemplo, 150 mil personas dejan sus lentes cada año gracias a la técnica del láser. Estados Unidos también la emplea profusamente y en los países asiáticos, cuyos habitantes tienen muchos problemas refractivos, cada vez hay menos miopes, hipermétropes y astigmatas.
Guardando las proporciones, se espera que en Chile también los usuarios de lentes disminuyan en forma importante a mediano o largo plazo porque es un hecho, afirma el Dr. García Castelblanco, que las técnicas se irán abaratando con el tiempo.
?Desde que salieron los equipos, no han subido, y eso es una buena señal ?explica?. Un láser costaba 500 mil dólares y hoy uno mucho más sofisticado cuesta 460 mil dólares. Probablemente cuando los equipos y los instrumentos bajen sus precios (los cuchilletes que se utilizan para los cortes cuestan unos 100 dólares), la técnica podría estar disponible para todos y la decisión entre operarse y comprar lentes, si se cuenta con los márgenes de seguridad adecuados, será también mucho más fácil.
La mantención del equipo del láser excimer, comenta García, sigue siendo delicada y cara, porque la sala donde se debe ubicar tiene que contar con una serie de condiciones ambientales (de filtros y de control de temperatura, entre otros), ya que el láser trabaja con gases.
?Pero la tecnología no deja de asombrarnos ?dice?, cada vez que llegamos a algo que según nosotros no se puede mejorar, aparece un equipo mejor y con ventajas sobre lo que creíamos ya insuperable.
Claudio Assadi coincide:
?La ciencia da para todo y lo que hoy es una realidad hace 40 años parecía ciencia ficción. Hay dos experiencias que rescataría del futuro de la oftalmología: el trabajo que se está haciendo en microelectrónica, con los microchips, y lo que se investiga en biología molecular para conseguir recrear tejidos a partir de células madres, en este caso para la retina. Logrados ambos, muchos problemas oculares de hoy van a tener solución.
En otras palabras, la obtención de ojos en laboratorios. Hasta ahora se ha experimentado con renacuajos en Tokio y los resultados son positivos. ¿Quién se atreve a decir que no será posible en humanos? Ojo con el tema.
Fecha: 02-12-2008
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