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Categoría Emociones - Psicologia

Fobia social y timidez




El miedo a los otros

Si se toma en cuenta que el 40% de los chilenos es tímido, quiere decir que casi la mitad de la población usa la antipatía y la agresividad como mecanismos de defensa. Pronta a su apertura, la Clínica de la Timidez aparece como una instancia para aliviar a quienes padecen de graves trastornos de timidez o fobia social.

Por Loreto Aravena

Cuando estaba en la universidad, recuerda haber ido todos los días a la playa. ?Así estuviera lloviznando o no, me ponía el traje de baño, me iba a Las Salinas y me metía al mar. Creo que era una manera de buscar un equilibrio, de encontrar la forma de ser menos tímido.? Nadie pensaría que detrás de este economista decé, que se maneja a la perfección ante los medios y grandes audiencias, existe una gran timidez. ?Tengo un problema fuerte con eso, soy muy introvertido?, confiesa el senador Alejandro Foxley.

El presidente de la Comisión de Hacienda del Senado suena como un candidato perfecto para la nueva Clínica de la Timidez. Por segunda vez, el empresario de la educación, propietario de la Corporación Santo Tomás, matriz de colegios, centros de educación técnica y de la Universidad Santo Tomás (UST), Gerardo Rocha, abrirá un instituto capaz de ayudar a quienes sufren de graves problemas causados por la timidez con un programa innovador y de éxito ya probado. La primera incursión fue en 1985 y de su clínica egresaron 40 ?pacientes? luego de aprobar cuatro diferentes talleres: el primero, de gimnasia psicofísica y trabajo de emociones y asertividad; el segundo, de desarrollo personal apoyado por ejercicios de biodanza (expresión corporal y cantos); tercero, de tratamiento de la timidez en niños y adolescentes y por último, de prevención de la fobia social destinado a los padres. El empresario recuerda que ?en ese entonces, había un alto ejecutivo que Codelco que asistía sagradamente a todos los talleres. Debe haber sido tan importante para la empresa, que incluso le ponían un helicóptero para que llegara a tiempo a todas las clases?.

La versión actual contará con un solo programa integral que apuntará específicamente al desarrollo de las habilidades sociales. Cada nuevo alumno deberá someterse a una evaluación realizada por un equipo multidisciplinario, compuesto por psicólogos, psiquiatras y expertos en comunicación. Esta novedosa clínica promete valores accequibles y la duración de los cursos se definirá sobre la base de las necesidades de cada persona.

La timidez es un problema que no discrimina clase social, edad o profesión. Pese a que el ex ministro de Hacienda es un hombre que no titubea al dar su opinión en público (sobretodo en temas tributarios), le cuesta hablar de su intimidad. Prueba el té que tiene en la mesa y logra soltarse algo para compartir experiencias ingratas de la época del colegio. Foxley fue el mejor del curso (siempre), y las miradas permanentemente centradas en él lo incomodaron durante todo el tiempo que estuvo en los Padres Franceses de Viña del Mar. Lo mismo le ocurrió en la Universidad Católica de Valparaíso, donde estudió ingeniería química: sus sobresalientes calificaciones hicieron que las autoridades lo adelantaran un año y se vio obligado a relacionarse con compañeros tres años mayor que él. Sin embargo, asumió un gran desafío el año ?60, cuando aceptó la candidatura a la presidencia de la Feuc. Sin tener noción alguna de discursos políticos y menos aún de hablar en público, Foxley se vio de un día para otro en un puesto que ameritaba ?hablar?.

Actualmente, se estima que cerca del 40% de los chilenos es tímido. De éstos, entre un 7% y un 13% padece de fobia social, un bloqueo comunicacional anormal que las personas experimentan ante una determinada situación y que conlleva síntomas físicos como palpitaciones aceleradas, sequedad en la boca y sensación de ahogo.

El psiquiatra que más ha escrito acerca de la timidez, Jorge Mahaluf, cree que la cultura occidental predispone a los chilenos a desarrollar este tipo de fobia, porque viven en un clima muy pauteado. ?En la cultura postmoderna, todo funciona en torno a la imagen. A las mujeres se las evalúa en términos físicos y a los hombres, bajo parámetros intelectuales y de potencia sexual. Algo que no ocurre en Oriente. Esto impone estándares de autoexigencia que si no son cumplidos, generan inseguridad y hacen sufrir?, aclara.

Sin embargo, es preciso guardar las proporciones, pues timidez y fobia social esconden distintos niveles. Según Mahaluf, un 90% de las personas reconoce haberse comportado cohibidamente en algún momento de su vida. ?Sentir miedo o incomodidad ante situaciones sociales desconocidas, como hablar en público por ejemplo, es normal. Nuestra biología decodifica eso como una potencial amenaza al no saber en qué terreno se pisa y es muy común que las personas experimenten ansiedad?. Pero a juicio del psiquiatra, el verdadero problema surge cuando la persona sufre un temor excesivo ante la idea de conocer a otros, de relacionarse con su jefe o de conquistar al sexo opuesto, por ejemplo. ?Los fóbicos sociales viven en un permanente diálogo interno de temor, adelantándose a todas las situaciones sociales y presagiando su fracaso. Sienten miedo al ridículo, ya sea por su supuesta inferioridad intelectual o por un presunto problema de coordinación motriz. Entonces creen que van a botar cosas o se van a caer si participan de un evento social. Y lo peor es que todas esas conjeturas funcionan como una especie de profecía autocumplida. Estos son los llamados casos de Trastorno por Ansiedad Social?, aclara Mahaluf.

La decisión del dueño del holding educacional Gerardo Rocha de abrir una clínica dedicada a la superación de la fobia social fue motivada por interés personal: su propia timidez. ?Cuando estaba en el colegio, me gustaba componer música, pero nunca me sentí capaz de interpretarla. En la universidad, hubo muchas veces en que quise hablar con mis compañeras, pero la voz se me iba para adentro. Lo pasaba muy mal. Y ahora, a pesar de que no es patológico, todavía le hago el quite a las reuniones sociales y me pongo incómodo los días previos a una ponencia. Nunca me hice terapia, pero la idea de una Clínica de la Timidez fue una manera indirecta de someterme a una?, cuenta.

Cuando estudiaba medicina en la Universidad Católica, era común que Rocha se encerrara en su pieza a inventar proyectos. Y en el momento en que dio con una idea de potencial rentable, su timidez pasó a segundo plano. Fue así como en 1975 fundó Propam, el primer Instituto de Profesiones Paramédicas. De ahí en adelante, el hombre de negocios no paró más.

La idea de este selfmade man sigue siendo única en el país. La directora de la Escuela de Psicología de la UST y encargada de la clínica, María José Muñoz advierte que ?es importante trabajar en grupos porque se produce un contagio cuando se observa el progreso del otro?.

Se estima que el 30% de los fóbicos sociales encuentra las herramientas para sobrellevar su extrema timidez y se convierten en casos de autosuperación, como el de Rocha. Eso muchas veces ocurre, porque los tímidos se apropian de un rol y se esconden tras de él. Según Mahaluf, muchos médicos, abogados, entre otros, llevan su profesión a todos lados y ni siquiera cuando entran a su casa se salen de su papel. Cuando no se protegen con su rol, se escudan en la agresividad o el afán de echar a la broma todo lo que se dice en forma seria.

Hay un dato que según los expertos, es preocupante: del universo de personas que padecen de fobia social (13%), sólo el 5% da con la terapia adecuada; el resto es diagnosticado de otros trastornos psíquicos y así se posterga el tratamiento del cuadro de fondo.

Existen múltiples razones para explicar la timidez: ?De lo que se ha estudiado, un 30% de los casos responde a un factor genético, es decir, son personas cuyos padres o abuelos son muy retraídos. La biografía de las personas penetra en su genética. Y el caso de los depresivos lo explica perfectamente: su cerebro está acostumbrado a deprimirse y esa información errónea ingresa a la célula nerviosa, incluso llegando al ADN. Lo mismo sucede con los que tienden a anularse ante los demás?, señala Mahaluf.

Para los psicoanalistas, la explicación de la timidez está en la infancia. La etapa de formación de un niño es muy importante entre los tres y cuatro años y cualquier error en la transmisión de mensajes por parte de los padres (o de quienes lo crían), queda anquilosado en los hijos. ?Estos necesitan ser reconocidos y entendidos apenas llegan al mundo. Una madre que evita el contacto no verbal con su guagua podría estar incubando una sensación de ineptitud en el futuro adulto?, afirma el psicólogo y psicoanalista Rubén Klaver. Para él, las madres que sufren de depresión postparto y que no están en condiciones de empatizar con nadie, corren el riesgo de engendrarles esa inseguridad a sus hijos.

En el otro extremo están los padres sobreprotectores, aquellos que evitan cualquier caída a sus hijos y abusan del ?no hagas eso?, ?así no se hace? o ?eso no lo toques?. Este tipo de frases puede llevarlos a pensar que no son capaces de hacer nada por sí mismos y los vuelve dependientes, con una baja autoestima.

Para la psicóloga Javiera de la Plaza, la clave está en ir rellenando con mesura ese ?colchón afectivo? que necesitan todos los pequeños desde que nacen: en la medida que se les entrega cariño, respeto y reconocimiento, éstos disponen de un ?box spring afectivo? que es fundamental cuando deben relacionarse con el medio.

Puede ocurrir también que en casos de niños que cuentan con todas las herramientas, éstos sufran episodios de violencia ambiental (colegio y grupos de amigos) que pueden acabar con toda la seguridad entregada por sus educadores. Magdalena creció en una familia que le dio la atención necesaria para que creciera sana. Sin embargo, cuando tenía seis años fue con sus primos al circo. Mientras esperaban que el show comenzara, el animador sorteó un premio: el número que dictara el clásico ?señor Corales? sería el ganador. A poco andar, Magdalena se desconcentró con la eterna enumeración y fueron sus primos quienes le advirtieron que su ticket coincidía con el llamado del circense. La pequeña, ansiosa, se dirigió hacia el centro de la pista, hasta que el bigotudo personaje declarara frente a los cientos de espectadores que su número nunca había sido mencionado. Había sido una broma de sus primos. ?La distancia que había entre la pista y mi asiento era corta, pero para mí fue eterna. Nunca voy a olvidar las risas del público... Hasta hoy, cada vez que me toca hablar ante más personas, siento el ruido permanente de esas risas. Me marcó mucho ese miedo al ridículo?, cuenta esta ingeniero comercial que hoy está en terapia para poder manejar las presentaciones ante directorios.

Existe el mito de que la timidez suele acosar a los hermanos mayores. Según el psicólogo Rubén Klaver, a menudo sucede que los padres, por inexperiencia, tienden a sobreproteger a los primerizos y a depositar sus anhelos en ellos, haciéndolos vivir la vida de otros. Pero esta anomalía no sólo se da con los hijos mayores. Alejandro Foxley es el del medio de siete hermanos. ?No tuvo nada que ver con el lugar que yo ocupé dentro de mi familia. Pienso que puede haber sido genético?, dice el parlamentario DC.

Los casos de timidez extrema se detectan en la adolescencia por la forma en que se dan (o no se dan) las relaciones interpersonales. ?El diagnóstico de fobia social se hace patente cuando existen aislamientos que se prolongan más allá de seis meses?, dice el psiquiatra Jorge Mahaluf.

La superación de estos trastornos pueden solucionarse de dos maneras. Según Klaver, las terapias requieren de años, porque ?el tímido tiene que recuperar la imagen de sí mismo, ésa de la que fue despojado en algún minuto de su vida?. Sin embargo, para Mahaluf, el tratamiento de los fóbicos debe ser apoyado con medicamentos. ?El 80% de las personas encuentra alivio de los síntomas con la psicofarmacología. Todo sea por mejorar la calidad de vida?, dice Mahaluf.

Fecha: 02-12-2008
Hits: 191


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