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Juntos todo el santo día
Convivir y trabajar o trabajar y convivir... No importa cómo se combinen las palabras, lo concreto es que trabajar con el esposo no es tarea de niños. Más aún sí la oficina está en la misma casa. Aquí los testimonios de cinco parejas y sus fórmulas de ?sobrevivencia?.
Por Katherine Bielefeldt
TODO BAJO EL MISMO TECHO
Los arquitectos Rodrigo Toro (29) y Carolina Luna (30) encontraron que la lista de ventajas que tenía la idea de instalar la oficina en la casa era, con creces, más larga que la de las desventajas y que el desafío estaba en tratar de arreglar siempre sus diferencias. ?Parece que encontramos la forma de mezclar el trabajo con el amor?, dice Rodrigo. Casados hace más de tres años, trabajan juntos desde que se titularon, pero desde hace un año y medio que lo hacen en su propia casa. Diseñan, construyen y hacen remodelaciones.
La rigurosidad en el horario ha sido la clave para mantener la armonía. Pero claro, no todo fue ideal desde el primer día. ?en algún minuto se estaba transformando en una tortura, porque trabajábamos de día, de noche y también los fines de semana. Faltaba tiempo para compartir como pareja?, cuentan a la vez.
Carolina llegaba cansada del trabajo en terreno y Rodrigo estaba en reunión, ?entonces me encerraba en la pieza o me iba a leer a la plaza porque sentía que no tenía un espacio donde esconderme del trabajo, que en vez de llegar a mi casa llegaba a la oficina de nuevo?. La solución fue ordenarse y ocupar sólo el horario de oficina para equilibrar la situación.
La mayoría de sus conversaciones se desarrolla en torno a la arquitectura, al igual que sus vidas. Remodelaron y decoraron a gusto su departamento ?de tal manera que se pudiera complementar la casa y la oficina en el mismo lugar pensando en que aquí se van a recibir clientes. Por eso todo tiene un diseño neutro, no muy doméstico?, explica Carolina. Intentan no agregar elementos más personales pues no les interesa compartir su intimidad. Para ellos, la receta es la complementación y la organización, pero por supuesto, el amor. Una fórmula que depende del calce de las personalidades tanto en lo doméstico como en lo laboral.
Fecha: 01-12-2008
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