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Para los maridos, muchas veces la pena se confunde con la culpa. ?Uno pierde la cuenta de todas la veces que ha pensado dejar el trabajo e irse para la casa. Uno se pregunta tantas veces si es que hizo lo correcto y trata de autoconvencerse de que era lo mejor, pero mientras más pasa el tiempo y crece la pena de no estar junto a tu pareja, más te cuestionas y piensas que tu decisión fue un gran error?, señala Oscar. Para Francisco fue más complicado que para Bernardita. ?Él estaba solo, trabajaba todos los días hasta la una de la mañana porque le daba lata llegar a la casa a nada, comía todos los días comida chatarra y lo único que quería era que llegaran los viernes en la tarde para tomarse el vuelo y llegar a Santiago?, afirma Bernardita. Según el psicólogo Simón Rider los dos lo pasan mal por la soledad. ?Yo diría que la mujer lo paga por adelantado y en efectivo: sufre mucho al principio, pero después se acostumbra. El hombre lo paga en cuotas, ya que se genera un sistema familiar que empieza a prescindir del que está afuera, entonces cuando él que quiere entrar progresivamente, no tiene muchas posibilidades?, explica el profesional. A pesar de todo, Oscar cree que estas separaciones muchas veces son inevitables y ?para poder soportarlas, lo prinicipal es que ambos se amen y apoyen mutuamente, y que cuando uno se sienta triste, el otro lo apoye y le suba el ánimo. El amor es una fuente infinita de energía que permite unir a las personas, independiente de la distancia que las separa?, concluye.
Fecha: 01-12-2008
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