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¿Cómo amamos hoy? ¿Por qué nos relacionamos con los otros de una forma determinada? ¿Por qué los jóvenes y las chicas entran en conflicto con los adultos porque viven su ternura, su sexualidad, sus amores, de manera diferente a lo tradicional?
La respuesta está en el hecho de que en lo que respecta a la sexualidad, cada mujer y cada varón se hacen mediante modelos, a través de imágenes con las que cada cual se identifica.
Como en casi todo, la influencia de mamá y papá son de suma importancia en lo que tiene que ver con las formas de amar, de vivir el placer, el gozo y también de sufrir y de angustiarse. Esta es la primera relación amorosa de la que es testigo el niño y la niña y que queda en la vida. Si padre y madre se aman, si entre ellos circula la ternura, el respeto, la consideración, el amor, hijos e hijas se construirán con ese modelo.
Por el contrario, una pareja agresiva, violenta e indiferente no puede nunca construir mujeres y varones que vivan el amor y la ternura como expresiones válidas de sus vidas. Cuando se han tenido modelos de relaciones agresivas y no se ha podido proveer de nuevos significados a las experiencias antiguas, tanto las mujeres como los varones tienden a reproducirlas más tarde en su vida de pareja.
En la mayoría de los casos y de manera inconsciente, el varón puede buscar como ideal de esposa o compañera a una mujer que se parezca lo más posible a su mamá. O al revés, una mujer que en nada se asemeje a una mamá agresiva, distante, perseguidora. En uno y otro caso, establecerá con su esposa una conflictiva relación hijo - madre que terminará, tarde o temprano, desvirtuando la relación de esposos.
De parte de la mujer, puede acontecer un proceso exactamente igual: buscará un hombre similar o completamente opuesto a su papá. Para hacer pareja, para ingresar en el proceso de conquistar y ser conquistados, se requiere que mujeres y varones hayan sido construidos en espacios de suficiente libertad, se hayan desprendido del dominio de la madre para crear el suyo propio y hayan optado por sus propios deseos.
El dicho popular es muy claro cuando califica de "hijos de mami" a ciertos varones que mantienen una relación francamente adictiva con su madre y que les conduce a permanecer junto a ella, reacios a la constitución de pareja. Por supuesto, poseen toda clase de argumentos para ocultar su gran temor a abandonar, de una vez por todas, una relación infantil que no ha podido superarse.
Para ellos, no existe aquella media naranja, esa mitad de sí mismos que es preciso buscar más allá de las relaciones domésticas
Fecha: 06-09-2008
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