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El agotamiento produce a veces, falta de deseo sexual, pero otras personas se vuelven hiperactivas cuanto más estresados se encuentren. Y pretenden descargar sus tensiones con la actividad sexual. Así la pareja no comparte un momento íntimo sino que usa al sexo como objeto descontracturante. Debemos estar atentos ante estos síntomas para detectar el problema y recuperar el deseo y el placer del erotismo. Bajo los efectos del estrés la sexualidad está lejos del placer, del erotismo romántico y del contacto íntimo.
Se transforma en puros movimientos mecánicos que sirven para la descarga de tensiones. Pero, por lo general, no podemos diferenciar este comportamiento de las simples ganas. Debemos tratar de reconocer ciertos rasgos típicos de la persona estresada para detectar el problema y hablarlo con nuestra pareja.
Generalmente la persona estresada no está interesada en los juegos sexuales previos que son tan importantes para lograr un buen encuentro. Pero el sexo mecánico está directamente orientado hacia el orgasmo, es puramente genital, sin capacidad para saborear la sensación de excitación y la comunicación con tu pareja. Claro que no siempre se trata de estrés o agotamiento, tu pareja puede estar pasando por alguna crisis personal y es necesario que te detengas en el momento que creas conveniente hablar para solucionar las cosas.
En el otro extremo del problema aparece el desinterés sexual. Debemos recordar que el amor no es desplomarse en cama agotado buscando una descarga que nos haga dormir más tranquilos, esto lleva de inmediato a la destrucción del deseo y no deja espacio ni tiempo para la sexualidad. Hablando se entiende la gente. Sabemos que en el amor no hay que callarse, para ser buenos amantes debemos saber que es lo que le excita al otro y que es lo que le desagrada. Pensando que todo va bien el compañero sexual sigue usando los métodos que en muchos casos fueron, son y serán ineficaces. Cada uno conoce su propio mapa del placer y es por eso que es necesario decir cómo recorrer sus numerosas rutas.
Ya que no todos pueden leer las señales del cuerpo, para aprender a hacerlo nada mejor que la exploración libre de prejuicios. Todos sabemos reconocer nuestras sensaciones de placer y debemos tratar de hacérselas saber a nuestra pareja. Es hora de dejar de lado el sexo mecánico y prolongar los juegos previos que ayuden a descubrir nuestras zonas de placer y a disfrutar de la sensualidad y el erotismo sin tabúes.
Fecha: 06-10-2008
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