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Zonas como la boca y lengua, hombros, la cara interna del antebrazo, cintura y caderas son zonas ricas en terminaciones nerviosas sensitivas que reaccionan al tacto.
El órgano sexual más potente es sin duda el cerebro, pero no deben olvidarse otras zonas del cuerpo que también pueden proporcionar placer.
"Si bien los genitales son una de las principales zonas erógenas, junto con el cerebro y la piel, concentrarse en ellas puede excluir el goce de otras zonas de placer del cuerpo", aseveró la especialista.
Las regiones erógenas son las partes del cuerpo más sensibles al estímulo sexual, que en un ambiente o contexto adecuado ayudan a crear el preámbulo necesario de juegos y caricias para una placentera relación sexual, explicó Berroterán.
"Zonas como la boca y lengua, hombros, la cara interna del antebrazo, cintura y caderas son zonas ricas en terminaciones nerviosas sensitivas que reaccionan al tacto.
"En un contexto erótico, no hay que olvidar que prácticamente todo el cuerpo se convierte en un órgano hipersensible, porque hay una especie de predisposición a tener sensaciones más fuertes", destacó.
"Fisiológicamente las zonas erógenas tienen una gran cantidad de terminaciones nerviosas (...), por lo que el placer sexual no debe limitarse al pene o al clítoris, ya que el cuerpo humano está plagado de puntos que producen sensaciones placenteras con apenas tocarlos o acariciarlos".
cada persona posee un mapa erógeno exclusivo y diferente y por eso es muy importante que cada persona explore su cuerpo.
"La búsqueda de los puntos erógenos puede iniciarse por cualquier parte del cuerpo. Pies, párpados, brazos antepiernas, la nuca, el pelo y todo el resto de la superficie corporal están a la espera de ser explorados", aseguró.
El mapa del placer en la mujer incluye sitios como el monte de Venus, los glúteos y muslos, la espalda y las caderas; y el del hombre abarca las ingles, el ombligo, el músculo central de la nuca y las tetillas.
Fecha: 06-10-2008
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