|
El ciclo menstrual de la mujer ha estado a través de los tiempos rodeado de mitos y tabúes que le dan carácter de impuro o contaminado.
El origen de estos mitos es difícil de precisar, pero es posible identificar en la doctrina religiosa judeocristiana que proviene de los antiguos hebreos y en otras culturas ancestrales nociones donde la menstruación resultaba un hecho sucio o repudiable.
De ahí que hoy en día se sostenga en el saber popular que las mujeres con la regla no pueden cocinar, o que estén enfermas, por lo que no deben comer cítricos, ni bañarse o ni tampoco pueden tener relaciones sexuales.
Todo esto es producto del desconocimiento y la desinformación que tenemos acerca del funcionamiento de nuestro cuerpo y en especial de nuestra sexualidad.
Como parte de ese tabú, está el hecho de que consideremos nuestros genitales y todo lo relacionado con el sexo como sucio. Así ese fluido sanguíneo que expulsa la mujer resulta nauseabundo, a diferencia de la sangre que emerge de una herida.
Ahora bien, la menstruación es una expulsión de mucosa uterina que durante una primera fase del ciclo ha aumentado para alojar al potencial óvulo fecundado. Si la fecundación no se produce en los primeros 10 o 14 días después de la ovulación, esa mucosa debe eliminarse para poder producir una nueva en el siguiente ciclo. Esta mucosa con sangre contrario a lo que se piensa es de una extrema limpieza, pues es donde el feto se va a alimentar y si las condiciones no fueran higiénicas el niño no podría desarrollarse sanamente.
De esta manera, no hay una razón científica y objetiva que justifique esas creencias de impureza con respecto al ciclo menstrual. Sin embargo, una probable justificación es que durante mucho tiempo y dentro de una visión patriarcal, la sexualidad era sólo un medio para reproducirse y no una forma de obtener placer, por lo que se quisiera hacer creer que si la mujer no quedaba embarazada y tenía la menstruación era impura para así fomentar los embarazos.
Por todas estas erróneas convicciones, la mujer sufre todos los meses un período que de una u otra manera resulta un problema y durante el cual, muchos hombres prefieren no tener contacto sexual con ella o incluso ella misma reprime su deseo por encontrarse en "esos días".
Sin embargo, no hay una verdadera razón para privarse del sexo durante este período, pues no hay consecuencias de ningún tipo ni para el hombre ni para la mujer, por lo que ya es tiempo de superar los tabúes y creencias falsas que no nos permiten disfrutar de nuestro cuerpo y de los placeres sexuales libremente.
Ha llegado el momento en que debemos convencernos de que somos seres que necesitamos del contacto sexual y que eso no es malo ni prohibido, ni razón por la cual haya que sentirse culpable, y a menos que existan claras especificaciones de un médico que nos impidan realizar el coito por alguna condición especial, no debemos abstenernos de él, incluso por nuestras salud mental y emocional.
Fecha: 01-12-2008
Hits: 256
|
|