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Los científicos conocen la feniletilamina, uno de los neurotransmisores más simples, hace cerca de cien años, pero sólo recientemente comenzaron a asociarla con el sentimiento de amor. Es una molécula natural, semejante a la anfetamina, y se supone que su producción en el cerebro pueda desencadenarse por eventos tan simples como un intercambio de miradas o un apretón de manos.
La relación entre la feniletilamina y el amor se inició con la teoría propuesta por los médicos Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York. Ellos sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de feniletilamina y que esa sustancia podría ser la responsable, en gran medida, de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando estamos enamorados.
Algunos investigadores afirman que liberamos continuamente, por los miles de millones de poros de la piel, e incluso por el aliento, productos químicos volátiles llamados ferhormonas. Actualmente existen evidencias intrigantes y controversiales de que los seres humanos se pueden comunicar con señales bioquímicas inconscientes. Las ferhormonas pueden enviar señales de interés sexual, o situaciones de peligro. De hecho, para los defensores de la teoría de las ferhormonas el "amor a primera vista" es la mayor prueba de la existencia de estas sustancias controvertidas. Las ferhormonas, afirman, producen reacciones químicas placenteras. A medida que nos vamos haciendo adictos, cuanto más prolongada es su ausencia, más nos sentimos "enamorados", luego la ansiedad de la pasión sería simplemente el síntoma más claro del síndrome de abstinencia de ferhormonas.
Fecha: 29-08-2008
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