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La depresión no deja fuera de su red a la mujer, y los motivos por los que se puede detonar son muchos, entre los que destacan falta de empleo, crisis económica, problemas conyugales o escolares, algún familiar enfermo o el deceso de algún ser querido, por sólo mencionar unos cuantos. No obstante, la baja de ánimo suele ser un síntoma característico del síndrome premenstrual, el cual se estima que 80% de las mujeres experimentan en su etapa reproductiva.
La razón de que entre los días 7 y 14 previos a la menstruación haya angustia, tristeza, deseos de llorar, sensibilidad y renuncia al placer sexual son los cambios hormonales característicos del periodo, principalmente de estrógenos y progesterona, cuyo desequilibrio altera al llamado ciclo circadiano o reloj biológico que hace que ciertas actividades tengan picos altos y puntos bajos en el curso de las 24 horas del día. Asimismo, se ve disminuida la cantidad de endorfinas y serotonina, sustancias producidas por el cuerpo humano que alivian el dolor y regulan el buen estado ánimo, respectivamente.
Es por ello que resulta común que la mujer utilice como pretexto para evitar el encuentro sexual la frase "me duele la cabeza", porque en realidad eso sucede, y en ello se encierran muchos otros malestares, entre los que se cuenta la disminución de la libido, es decir, la energía que motiva la vida sexual.
Mención aparte merecen los cambios, también hormonales, que se sufren durante el popular climaterio, periodo que inicia con la última menstruación (conocida como menopausia) y cuya ausencia se acompaña de falta de estrógenos. Así, entre los malestares físicos consecuentes se incluye la baja en la lubricación vaginal que hace más doloroso el coito en la fase de penetración, o si éste es muy prolongado ocasiona sensación quemante en la región genital, dolor en la pelvis, malestar abdominal, irritación o dolencia al orinar; resulta obvio pensar que éstas son razones de peso para evitar la relación sexual, aunque debe quedar claro que cada organismo es diferente y que no todas las mujeres lo experimentan de igual manera.
Ahora bien, si la depresión es independiente a la que se produce en el síndrome premenstrual, es recomendable recurrir a la ayuda del psicólogo o psiquiatra, especialistas médicos que cuentan con la alternativa de recomendar tratamientos multidisciplinarios que incluyen terapia, dieta y ejercicio, y que varían de acuerdo con cada perfil individual. Una opción más es recetar antidepresivos, pero es de considerar que en muchos casos éstos son motivo de la baja de interés en la actividad sexual, tal como sucede el ingerir ciertos anticonceptivos.
Fecha: 23-07-2008
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