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Los años de matrimonio y la falta de pasión a veces se utilizan como excusa para cometer infidelidades. Esto es lo que ahora parece estar avalado por estudios científicos. Unas pruebas realizadas con 93 matrimonios durantre los 10 primeros años de matrimonio demostraron dos periodos típicos de declinación afectiva (la cual se relaciona con un descenso en la calidad de vida marital, que se mide por el nivel pasional, la satisfacción con la relación, la cantidad de actividades compartidas, y el acuerdo en los temas diarios entre la pareja). Todos los matrimonios comenzaban la convivencia con una explosión de amor y pasión, para decaer en los cuatro año subsiguientes al ?efecto luna de miel?. Allí es cuando tendían a estabilizarse, para volver a decaer en el octavo año, nos indica Lawrence A. Kurdek, Ph.D., autor del estudio y psicólogo de la Wright State University en Dayton, Ohio.
El primer decaimiento se debe probablemente a un ajuste normal de los roles de la pareja, y el segundo se relaciona con el nacimiento de los hijos. Las parejas que experimentan esta comezón del séptimo año tienden a enfrentarse por desacuerdos, no demostrar los sentimientos, dejar de compartir tiempo juntos, y expresar insatisfacción por su vida marital.
Según las cifras que se manejan en los Estados Unidos de America, esta cantidad de años no es mera coincidencia. ?La duracion media de un matrimonio es de 7,2 anos! Es difícil, sin embargo, predecir si esto se aplica también a las parejas que no estan unidas por el matrimonio pero que mantienen relaciones duraderas. Pero evitar el ?sí, acepto?, aparentemente, mantiene el fuego vivo por más tiempo, porque por lo general los miembros de la pareja no se enfrentan a posibles factores de conflicto, como criar hijos.
Se especula con que las parejas infelices evitan el divorcio por los chicos o pasan más tiempo criándolos que alimentando el matrimonio, algo que es estrictamente necesario si se desea mantenerlo vivito y coleando por mucho tiempo. Por supuesto, esto no funciona así para todos, ya que muchas parejas manifiestan que haber tenido hijos los ha llenado de felicidad, aunque, claro está, si el deseo de ambos es procrear y criar un hogar feliz, dentro de sus prioridades debe estar también el de cuidar el bienestar del matrimonio. Algo tan obvio pero que, cuando estamos dentro, parecemos olvidar.
Fecha: 01-12-2008
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