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La voz y las palabras son otro modo de seducir; es tan importante lo que decimos como lo que no decimos. Nuestros gestos con las manos, nuestra postura, todo acompaña. Pero, sin duda, a todo ello acompaña la voz de la mujer. Sus palabras, el tono de su voz, deben convertirse en dulce melodía a los oídos del interesado.
Si bien, a partir de este punto, todo intento de relación pasa por el contacto físico. Un simple roce despierta en nuestro organismo numerosas corrientes nerviosas. De hecho, las mujeres suelen responder a las caricias de manera más intensa que los hombres, aunque cada individuo cuenta con su topografía corporal.
Cuando un hombre se acerca a una mujer, aunque ésta esté receptiva, ella normalmente actuará a la defensiva. Tras intercambiar algunas palabras, la mujer suele tomar la determinación de cortar ese cortejo o continuarlo, independientemente de que ella desee una relación con el otro. El conocimiento del otro nos permite ampliar nuestras posibilidades.
Fecha: 01-12-2008
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