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Lo ideal es que las parejas se dispongan a encontrarse sexualmente, que se den tiempo para intercambiar besos, caricias, mimos, masajes... De esta manera, la excitación sexual va aumentando paulatinamente hasta que llega la necesidad de alcanzar el clímax. Probablemente, si les hacemos la misma pregunta, estos varones y mujeres puedan contestarnos que todo el encuentro fue satisfactorio, y que el orgasmo fue la culminación.
Y es que el juego sexual es indispensable para que las personas puedan expresar libremente sus deseos y conductas sexuales. Para las mujeres, en concreto, es fundamental ya que -fisiológicamente- la excitación femenina es más lenta que la masculina. Si la mujer no alcanza altos niveles de excitación, tendrá dificultades para alcanzar su orgasmo. En cambio, la excitación fisiológica de los varones es rápida, pero su mayor calidad e intensidad se logra sosteniendo temporalmente las sensaciones de placer. El orgasmo así alcanzado tiene una vivencia de mayor satisfacción.
El juego sexual, como juego adulto, tiene sus raíces en los intercambios amorosos de la adolescencia. Los adolescentes aprenden así a conocer su propio cuerpo y sus sensaciones. Y afortunadamente, ya no es tan habitual que los adolescentes varones valoren sólo el placer genital así como sus propias necesidades sin tener en cuenta las necesidades de su compañera como ocurría antaño.
Y es que en los últimos tiempos la mujer ha reclamado y ganado a nivel mundial un gran espacio en cuanto a su sexualidad. Las mujeres hace tiempo dejaron de ser instrumento de satisfacción sexual para el hombre. Hoy el sexo femenino quiere disfrutar su sexualidad tanto o más que el hombre.
Fecha: 06-10-2008
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