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Categoría Obstetricia - Embarazo

¿Cómo respira mi bebé?






Como cualquier otro niño, el bebé dentro del útero requiere un aporte continuo de diferentes elementos, entre ellos el oxígeno.

La dinámica por la cual el oxígeno del medio ambiente llega al bebé, es un fascinante camino que nos habla del milagro de un ser humano que depende de otro durante una etapa de su vida, para todas sus funciones corporales.

El oxígeno se encuentra libremente en la atmósfera; para que éste llegue al bebé, requiere una serie de complejos mecanismos que podemos resumir en cinco pasos.

Primero, el oxígeno ambiental es aspirado por los músculos respiratorios maternos que mueven aire hacia los pulmones. Este movimiento mantiene una presión de oxígeno continua en los alvéolos pulmonares, a través de cuyas delgadas paredes recubiertas de numerosos vasos sanguíneos es difundido el oxígeno.

En el segundo paso, las moléculas de oxígeno cruzan la delgada membrana de los alvéolos, a una velocidad que depende de numerosas variables fisiológicas. Durante el embarazo suceden cambios que facilitan la difusión del oxígeno a través de esta membrana hacia los pequeños vasos sanguíneos que recubren el alvéolo pulmonar; como la presión del oxígeno en el alvéolo es superior a la presión de oxígeno dentro de los alvéolos, el oxígeno se difunde fácilmente.

Tercer paso: El oxígeno es atrapado por las moléculas de hemoglobina dentro de los glóbulos rojos maternos. La hemoglobina es una sustancia contenida en los glóbulos rojos, que atrapa moléculas de oxígeno y las libera dependiendo de la presión de oxígeno que existe alrededor del glóbulo rojo. Si la presión de oxígeno es alta, no se libera el oxígeno; si la presión es baja, el oxígeno se suelta de la hemoglobina y sale al espacio, alrededor de los glóbulos rojos.

En este tercer paso, los glóbulos rojos cargados de oxígeno, son impulsados por el torrente sanguíneo por las venas pulmonares, hacia el corazón materno y después por la aorta, desde donde se distribuye a todo el cuerpo, incluyendo los vasos que llegan a la placenta, que durante el embarazo reciben un flujo preferencial de sangre.

Una vez que los glóbulos rojos cargados de oxígeno circulan por la placenta, van circulando por vasos cada vez más pequeños hasta que llegan a vasos de sólo unos milímetros de espesor. Estos vasos pequeños recubren las paredes de diminutos espacios en la placenta, que separan la sangre materna de la sangre del bebé.

Cuarto paso: La placenta tiene múltiples funciones, algunas de ellas tan complejas que todavía no comprendemos pero, para explicarlo de una manera muy sencilla, imaginemos estos espacios en la placenta como pequeños recipientes que reciben sangre del bebé sin oxígeno por la parte inferior y en cuyo centro se encuentran los vasos sanguíneos maternos, llenos de glóbulos rojos cargados de oxígeno y recubiertos por una delgada membrana. Como la cantidad de oxígeno del lado del bebé es mucho menor que la cantidad del lado materno, el oxígeno abandona los glóbulos rojos maternos y cruza fácilmente la delgada membrana para pasar hacia la sangre del bebé.

Los glóbulos rojos del bebé, con una hemoglobina especialmente diseñada para capturar oxígeno, lo atrapan y salen cargados del mismo por la parte superior del espacio.

Quinto Paso: La sangre del bebé llena de oxígeno sale de la placenta impulsada por el sistema circulatorio del bebé, y todos los vasos se reúnen en el cordón umbilical. El cordón umbilical sale de la placenta, cruza el espacio del líquido amniótico en el cual flota libremente el bebé, entra por el ombligo del bebé y se dirige hacia arriba para cruzar el hígado del bebé y unirse a la vena cava que recoge la circulación de la parte inferior del cuerpo del bebé.

La vena cava lleva la sangre llena de oxígeno directamente al corazón del bebé, desde donde se distribuye por todo su cuerpo. Cada bebé que crece y se desarrolla dentro del vientre materno representa el mejor ejemplo en la naturaleza de una entrega total entre dos seres, donde uno respira por el otro, donde uno se mueve dentro del otro y en donde cada respiración de la madre es un regalo de amor y vida para el bebé.

Si estás embarazada, piensa en esto en tu próxima respiración e imagina el camino de ese oxígeno que inhalaste hasta que llegue al corazón de tu bebé.

Fecha: 09-09-2010
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