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Para un hombre que no produce espermios o para una mujer que carece de óvulos, tener un hijo no es un imposible. Para ellos existen bancos internacionales dónde comprar espermios, y hace 10 años que en Chile las mujeres pueden conseguir óvulos bajo el más absoluto anonimato. De hecho, 79 mujeres utilizaron este procedimiento el 2000.
Por Carola Solari
"Tengo cuatro meses de gestación y logré embarazarme gracias a la donación de espermios. Mi marido no los produce por una enfermedad que tuvo cuando era chico, no le bajaron los testículos y en lugar de operarlo a los tres años, lo hicieron a los diez, cuando ya era tarde. A partir de eso, cada cierto tiempo tenía que hacerse exámenes y en uno de esos chequeos se descubrió que era azooespérmico. Yo lo supe desde que comencé a pololear con él, así es que nunca nos enrollamos con el tema ni tuvimos la expectativa de ser padres, hasta que cumplí los 30 el año pasado?.
Su fuerte deseo impulsó a Mariana y a su pareja a tomar una decisión que hasta ese momento no se planteaban: casarse para poder adoptar un hijo. La infertilidad no tenía por qué ser un obstáculo, un muro infranqueable, pensaron. El camino elegido sería, quizá, el más largo? hasta que surgió otra posibilidad. ?Conversando con mi ginecólogo, me contó que existía la media adopción?, cuenta Mariana.
El médico se refería a la Ovodonación y la Espermiodonación, los dos tratamientos de fecundación asistida menos conocidos y con menos estadística de los cinco que se practican en nuestro país.
En Chile, entre el 10% y el 14% de la población tiene problemas de infertilidad. Las causas se reparten de manera equitativa: el 33% provienen de la mujer, otro 33% del hombre y en un 34% son de ambos.
Hay un procedimiento recomendado para cada diagnóstico. Si el problema es que uno de los miembros de la pareja no cuenta con ovocitos o espermios propios, se opta por la media adopción, como se conoce en la jerga médica a la donación de gametos, que permite a la pareja vivir el proceso normal de un embarazo.
Los otros tres tratamientos más usados ante la dificultad de concebir son la Fertilización in Vitro, el Gift y el ICSI, los que usan las células reproductoras de los padres biológicos.
Los espermios no se consiguen en Chile. Pero comprarlos en un banco internacional cuesta alrededor de 800 dólares, incluyendo los gastos de envío. La transacción se lleva a cabo por Internet, usando tarjeta de crédito, y el trámite debe ser efectuado por la pareja con el respaldo del médico tratante. Uno de los más populares y prestigiosos es el California Cryobank, en cuya página web se puede elegir a los donantes ingresando requisitos como: raza o color de pelo y ojos.
La búsqueda arroja varios seleccionados, a los que se identifica con un código, además de aportar datos adicionales como nacionalidad, religión y profesión del padre biológico.
?Cuando encargamos los espermios, mi doctor me dijo que lo más importante era que tuviera el mismo grupo sanguíneo que mi marido. Lo demás -si es católico o profesional- da lo mismo, porque no te vas a acostar con él, es sólo un donante de espermios. Buscas el estereotipo más similar -caucásico, pelo oscuro, ojos café- y finalmente, escoges?, explica Mariana.
Pagando una pequeña cantidad adicional en dólares, la pareja puede conocer una fotografía del donante cuando era niño, para que tenga una idea más acabada de los rasgos físicos que puede heredar el bebé.
Ricardo Pommer, director del Programa de Fertilización Asisitida del Hospital San Borja explica que: ?hay normas muy estrictas que rigen a los bancos de espermios. Por ejemplo, que el donante sólo puede embarazar a una mujer en un determinado lugar y ahí queda bloqueado para ese país, aunque puede ser utilizado en otros?.
Los espermios vienen congelados en nitrógeno líquido y no sufren ninguna alteración. Generalmente, se compran varias muestras para aumentar las posibilidades de éxito en sucesivos intentos.
La técnica utilizada es cuidadosa. Se introducen las células sexuales masculinas en la mujer mediante inseminación intrauterina. Nuevamente Mariana cuenta su vivencia: ?con un catéter, el médico inyecta los espermios, de forma transvaginal. Es un poco doloroso y dura quince minutos. Después esperas catorce días para ver si te llega o no la regla. La primera vez no resultó. Dos meses después, lo volvimos a intentar?.
La presión psicológica para esta pareja fue muy fuerte: ?personalmente tengo la férrea convicción de que la primera vez no funcionó porque estaba muy ansiosa. Me preguntaba ¿por qué no funciona si hay cinco óvulos y catorce millones de espermios tratando de encontrarse?. En cambio, al segundo intento no pesqué nada. Pensé que tampoco iba a resultar, así es que nos fuimos de vacaciones y ahí nos enteramos que estaba embarazada?, cuenta Mariana.
Se la ve alegre, aunque intenta ser prudente, no echar las campanas al vuelo ni dar todo por seguro. Mal que mal, la perspectiva de ser padres, por la vía que sea, siempre tiene un grado de incertidumbre.
Para los casos en que la falta de gametos afecta a la mujer el camino puede ser más fácil. Y es que la donación de ovocitos se practica en Chile desde hace diez años. En el 2000 se realizaron 79 procedimientos de ovodonación, según el recién publicado Registro Chileno de Reproducción Asistida.
Las donantes son mujeres jóvenes, menores de 35 años, que están siendo sometidas a un tratamiento de fecundación in vitro y que no tienen enfermedades como sida, hepatitis o diabetes.
Ellas han sido estimuladas con hormonas para producir una gran cantidad de ovocitos. El promedio de células sexuales que se aspira es de 12, pero en cada intento se fertilizan y luego se implantan sólo tres o cuatro.
Es el remanente de ovocitos de buena calidad el que es donado, en el caso que la pareja sometida a alguno de estos tratamientos voluntariamente así lo decida. Para hacerlo se firma un contrato que debe contar con el consentimiento de los dos. La donación es anónima y no es pagada. La mujer puede ser donante una sola vez y sus gametos se utilizan en una madre receptora. Los médicos hacen coincidir el biotipo biológico de la que da y la que recibe, para que el hijo nacido sea lo más parecido a sus padres.
En Chile, existen ocho centros médicos que realizan reproducción asistida: seis en Santiago, uno en Viña y otro en Concepción. Los procedimientos tienen un valor que fluctúa entre un millón y medio y cuatro millones de pesos, dependiendo de la técnica utilizada. No son cubiertos por las Isapres.
El único hospital público que los realiza a un costo cero es el San Borja, que cuenta con 70 cupos anuales para matrimonios con problemas de infertilidad que estén en Fonasa y sean seleccionados en el programa.
Además de costosos, los procedimientos suelen ser estresantes, sobre todo porque requieren varios intentos. ?Cuando las parejas llegan a hacerse un tratamiento de fertilización asistida vienen con muchas expectativas, muy ilusionados. Uno de los propósitos de mi trabajo es ayudarlos a ser realistas para que puedan enfrentar mejor los resultados. Porque es muy frustrante que un intento falle. Hay que tener una fuerza espiritual muy grande para reponerse?, explica la sicóloga Irene Furman, del Hospital San Borja.
?Al principio del embarazo estuve diez días en cama porque tuve sangramiento, un riesgo de aborto. El sentimiento de pérdida que tienes es súper grande?, cuenta Mariana.
?Si esto me llegara a fallar sería espantoso. Porque no somos una pareja cualquiera que pierde un hijo y a los tres meses lo intenta de nuevo?. Sin embargo, a medida que avanza el embarazo estas sensaciones se van mitigando, la felicidad las vuelve difusas?. ?Ahora me he sentido mucho mejor y he comenzado a alegrarme y hacerme ilusiones. Pero no he querido recibir ningún regalo para la guagua. Aún no canto victoria, aunque esté todo bien?.
Fecha: 20-07-2008
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