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Más vale que entierre el viejo dicho de ?te está dejando el tren?. En materia de solteros, Chile se está pareciendo a los países del primer mundo. Y no sólo porque la publicidad ya los está mirando con apetito, sino porque los que hoy tienen entre 25 y 35 años definitivamente no andan al ritmo del trabajo/ matrimonio/familia. Se toman la vida con placer, la profesión no lo es todo y quieren disfrutar al máximo lo que se presenta sin tener que asumir la responsabilidad de una esposa (o) y los hijos.
Por Loreto Aravena
Hasta bien avanzada la década del ?90, el período en que Chile llegó a crecer a un ritmo del 7% y que por lo mismo se fue perfilando como un país ?moderno?, tener 28, 29 ó 30 años sin haberse casado ni tener más compañía que un gato o un par de ficus era motivo de comentario en las reuniones de ex compañeros de colegio: ??Oye! ?Qué heavy que no se haya casado todavía!?. Las abuelitas o las tías viejas no lo hacían nada de mal a la hora del té: ?¿Y usted cuándo se casa??.
No es para culparlos. Por décadas el cine, las novelas rosa y las teleseries - entre otros- han estado bombardeando el inconsciente colectivo con una serie de happy ends, con ideas como que toda historia de encuentros o desencuentros entre hombres y mujeres debe terminar en matrimonio. Y en ese sentido, qué más cierto que lo que señala el libro Los nuevos chilenos y la batalla por sus preferencias del ex asesor comunicacional de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Pablo Halpern, respecto de las teleseries chilenas: ?Cuando los protagonistas no se casaban, era porque se morían o porque optaban por los votos religiosos?.
Ni siquiera lo que prometía la película El diario de Bridget Jones, un best seller llevado al cine y protagonizado por Renée Zellweger, pudo redimir a esos solteros que promediaban los 30 años: la gordita rubia que parecía arreglárselas bien viviendo sola, disfrutando de sus performances musicales en el living de su casa y viendo televisión los viernes en la noche, termina sucumbiendo a la sensación de soledad. Para remediarlo, el director del filme decide dejarla finalmente en los brazos del hombre ideal, que es tierno, guapo, sincero y que tiene un buen pasar.
Hoy el asunto está cambiando. Gastar el sueldo en delicatessen, comprar ropa cara, coleccionar discos de avanzada, viajar por lugares exóticos, ahorrar para una futura casa, probar diferentes parejas hasta dar con la adecuada, hacer un posgrado y/o empatizar lentamente con la idea de ser padre o madre -por ejemplo, ensayando con los hijos de amigos o hermanos-, es lo primero. Mucho antes que el altar y que elegir un plan familiar en una isapre.
Iñaki Bilbao es arquitecto y ya tiene 31. Dice que hace ocho meses, cuando nació la hija de su hermana, fue la primera vez que pensó en ser papá. Pero al poco tiempo, las ganas se le pasaron. ?No porque tenga algo en contra de casarme y tener hijos. Es sólo que por el momento tengo otras prioridades, como estudiar fuera, por ejemplo?.
Este arquitecto que trabaja en la Fundación San José de La Dehesa -una que los monjes trapenses crearon para aprovechar los recursos de la venta de sus terrenos y cofinanciar proyectos de vivienda social- hace tiempo que viene dándole vueltas a la idea de hacer un doctorado en Barcelona, uno que tenga que ver con la arquitectura vernacular, la que nace a partir de materiales orgánicos y naturales. Y a futuro pretende vivir ?sí o sí? en Puelo, un lugar ubicado a dos horas y media en auto desde Puerto Montt. Iñaki está enamorado del bosque nativo y de la vida rural. De hecho, este año pretende comprar un terreno con unos amigos en la zona y armar un proyecto de vida comunitario.
?¿Y si aparece una mujer de la cual te enamoras y quiere vivir en Santiago??. Lo complica la pregunta.?Chuta, no sé? trataría de convencerla. Pero es difícil que deje de lado mi proyecto de vida?. Un buen ejemplo de que algunos solteros quieren disfrutar su autonomía, pero, a la vez, no dejar pasar la oportunidad de formar una familia.
Según las cifras del Servicio del Registro Civil e Identificación, los matrimonios civiles cayeron en un 38% durante la última década y la edad promedio de quienes se casan es cercana a los 30 años. Un fenómeno que hasta el momento sólo se daba en países primermundistas. Por ejemplo, en Francia, la edad en que una mujer se casa ronda los 30 años. En Australia, casi un tercio de las mujeres entre los 30 y 34 años está soltera. En Estados Unidos, entre 1985 y 2000, la cantidad de féminas que vivía sola se incrementó en más de 33%. Y durante el mismo período, el porcentaje de japonesas de 20 años y solteras escaló en un 20%.
Si bien el común de las mujeres chilenas no sigue los mismos pasos que sus pares francesas y menos aún el de las japonesas, es cierto que los años de bonanza vividos por el Chile de los ?90 están dando paso a una nueva estructura social. Según el director ejecutivo del Centro Avance, el sociólogo Antonio Cortés Terzi, el mayor poder adquisitivo del ciudadano promedio desató una suerte de ?orgía consumista, en la que se disfruta festivamente del acceso a mayor cantidad de bienes y cuyo resultado debería ser una mejor calidad de vida.
Y eso se nota -entre otros planos- en esta juventud soltera que estamos viendo multiplicarse hoy. Estos jóvenes no son identificables como una generación determinada: no tienen un solo ídolo musical, sino varios; no hay actores indiscutidos, sino una gran heterogeneidad de ellos y no luchan por alguna causa, sino que tienen una personalidad más factual: ellos ?son? y ?hacen?.
Para el sociólogo, esto es un claro aviso de que la modernidad llegó a Chile para disolver el conservadurismo y dar paso a nuevos estilos de vida.
Ser soltero no es lo mismo que ser solterón. Y tener 30 años hoy no es lo mismo que haber tenido 30 hace 40 años. Para ese entonces, un hombre y una mujer ya tenían el clan familiar armado. Actualmente, a los 31, a los 32 y a los 33, todavía se es joven, porque la vida se ha prolongado hasta los 70 años promedio.
Cortés Terzi dice que la soltería es tal cuando todavía se anda ?vitrineando? y pensando en la cantidad de opciones que existen para ?ser?. ?Estos jóvenes son unos hedonistas, pero en el buen sentido de la palabra?, dice el sociólogo, ?es decir, disfrutan al máximo de lo que se les presenta, ya que no tienen que asumir grandes responsabilidades?. En cambio, él dice que se es solterón, cuando la persona debe optar por un estilo de vida que, por problemas de cálculos etarios, no ofrece muchas opciones. ?Es como lo que sucede con los políticos. Si a los 40 años alguien se da cuenta que se interesa en la política y no ha militado en un partido, difícilmente será diputado o presidente?.
Romina Prieto (29) es soltera, no solterona. Uno, porque a pesar de que no tiene en mente el matrimonio todavía (eso, a pesar de tener pareja), no duda que algún día formará una familia. Y dos, porque a pesar de que siempre ha tenido claro que lo suyo es el diseño gráfico (dos años después de egresar de Inacap partió a Nueva York a estudiar Dirección de Arte en la Parsons Shool of Design), no descarta viajar un día a un lugar donde el trabajo y la plata no sean lo más valorado. Actualmente, es directora de arte en el Departamento de Diseño de la empresa de publicidad Prolam Young & Rubicam y, a pesar del compromiso con su oficio, no deja de lado su tiempo libre: en la semana va al cine o inventa salidas con sus compañeros de trabajo y, de vez en cuando, le gusta sentarse en su living a fumar un cigarro o tomar una copa de vino. Durante los fines de semana, no perdona la visita a la casa sus papás, donde se siente en el spa ideal: ?Me hacen cariño, como rico, duermo siesta, veo TV cable y dejo caer la ropa en la lavadora para que después salga con rico olor?.
A Cortés Terzi le resulta difícil tildar de ?egoísta? a ese grupo etario ubicado entre los 25 y los 35 años, que optó por no casarse y dejar los compromisos ?serios? en stand by. Dice que son jóvenes que crean un mundo propio, uno que no va acompañado de mucho discurso. Pero hay algo que al sociólogo sí le preocupa de estos solteros: los valores que la economía de libre mercado les hereda y que van orientados a hacer plata tempranamente, a vulnerar la valoración del mérito y a priorizar el éxito rápido.
Pero ejemplos como los de Bárbara Ríos (30 años, es ejecutiva de cuentas de la agencia Leo Burnett Chile) vuelven a insistir en este cambio que exhiben los treintañeros: se fue de la casa, porque consideró que ya no estaba en edad para que la mamá le dijera que se abrigara antes de salir; porque le atraía la idea de batírselas sola en un departamento, aunque éste fuera de 50 metros cuadrados; porque quería hacer una organización más antojadiza de su agenda y deseaba decorar su espacio como siempre lo había soñado. Bárbara quería dejar de ser ?la Barbarita?, averiguar lo que era estar sola y probar si ?se la podía?.
Se la pudo. Hace un año que vive sola y dice que se siente cada vez más atractiva. ?Te puedo asegurar que hoy la mayoría de los hombres prefiere una mujer con inquietudes intelectuales, autosuficiente y despierta?, dice. Y es algo que tiene mucho sentido para la directora de planificación de la empresa de publicidad McCann-Erickson, Maribel Vidal. Según ella, desde que la mujer empezó a asumir un rol protagónico dentro del esquema laboral, liberó a los hombres de ?esa carga atroz que significa mantener una casa. Esto se volvió tremendamente interesante para el sexo opuesto?.
Existen dos tipos de solteros: los que se quedan en la casa de sus padres y los que se van a vivir solos. Juan Ignacio Readi, es de los primeros. A pesar de que vivió solo durante un tiempo, hoy, después de haber estado dos años en un templo krishna, volvió a la casa de su papá, con quien se lleva muy bien. Su razón para ser soltero es diferente a las de los ejemplos anteriores: siempre se ha caracterizado por estar más solo que acompañado. ?Hay personas que van de pololeo en pololeo. Bueno, a mí me pasa lo mismo, pero a la inversa. Me gusta estar solo y pololear de vez en cuando?.
La teoría que maneja el sociólogo Antonio Cortés Terzi sobre la soltería del siglo XXI es válida tanto para los que viven en la casa de sus padres como para los que buscaron su propio espacio. Mitad en broma y mitad en serio, dice que los matrimonios se sucedían uno tras otro en su época (años ?60), por la urgencia que tenían las parejas de tener relaciones sexuales sin que nadie los tildara de inmorales. Hoy día, tener independencia económica a los 25 años, vivir solo y ser sexualmente activo son razones que bastan para que muchos jóvenes se decidan a convivir con alguien o para ?probar? hasta encontrar la persona adecuada. Para quienes optaron por la soltería, estos no son tiempos para darse cuenta, una vez casados, si son sexualmente compatibles con su pareja.
El censo del 2002 reveló que un 11,5% del total de hogares, corresponde a personas que viven solas. Aunque esta cifra no distingue a los que son solteros, viudos, anulados o separados de hecho, es un hecho que los que prefieren irse a vivir solos antes de formalizar una relación van en aumento. Entre 1992 y el 2002, el número de viviendas unipersonales en Chile creció un 3,3%.
Para el arquitecto, magíster en Diseño Urbano y doctor en Gestión Urbana de la Universidad de Harvard, Pablo Allard, la venta de departamentos pequeños en Santiago-Centro ha vivido una explosión. Un asunto que puede explicarse por el subsidio de 200 UF que entrega el ministerio de Vivienda y Urbanismo, pero también por el aumento de la corriente de la soltería. Esto se está dando mucho en las inmediaciones de Portugal, San Francisco, Santa Isabel y Bustamente, entre otras cosas, porque los solteros que deciden vivir ahí cuentan con mayor oferta cultural.
Allard dice que dentro de todos los alrededores que trataron de potenciarse como ?dormitorios? con ofertas culturales a la vuelta de la esquina, Bellavista fue el que menos logró despegar. No así el barrio Brasil, donde se ha ido conformando una especie de comunidad que ha adoptado la cultura de la soltería. Providencia, con sus bares y cafés, se convirtió en el lugar preferido de los profesionales jóvenes que valoran la seguridad, las áreas verdes y, sobre todo, el estar en medio de ?lo urbano?. Ñuñoa permaneció vigente por la oferta de panoramas que ofrece su gran plaza y el Bosque Norte no ha decaído desde que se gestara como el lugar que prefieren los hombres de negocios. La mayoría de ellos trabaja muy cerca y dado lo holgado de su bolsillo, han proliferado los cafés de estilo europeo, los restaurantes de calidad y los gimnasios de marca.
A pesar de que Chile no es reconocido como un país de solteros, es un hecho que el mercado se ha ido adaptando a sus necesidades. Si bien los alimentos congelados siguen siendo para un mínimo de cuatro personas, de que la mayoría de los paquetes vacacionales son para grupos familiares o para parejas y de que aún faltan muchos lugares que funcionen como puntos de reunión y de conversación para los jóvenes solteros, las empresas publicitarias están constantemente atentas al crecimiento que ha experimentado este sector. ?No por nada se han creado una serie de productos financieros únicamente destinados a personas que no se han casado y artículos de belleza que eliminaron definitivamente la palabra ?arrugas? de sus discursos. Ahora sólo se venden cremas hidratantes y nutritivas para el paso de la edad?, dice la publicista de McCann-Erickson, Maribel Vidal.
Fecha: 01-12-2008
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