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Categoría Grandes Mujeres - Mujeres en la politica

Luisa Durán




"TENER EXITO NO ES SER BELLA, RICA Y FAMOSA "

Reírse a mandíbula batiente mostrando los dientes no es algo que podían hacer todas las chilenas. La campaña Construyamos una Sonrisa, liderada por Luisa Durán, está devolviendo la dignidad, autoestima, orgullo y seguridad a cientos de mujeres, ayudándolas a recuperar los dientes perdidos. La iniciativa, que termina en noviembre de este año, comenzó una segunda etapa destinada a captar fondos para financiar el tratamiento de más de mil mujeres que necesitan gratuidad total.

Cecilia Rovaretti

No tiene la sonrisa fácil. Pero es cálida y abierta. Esa tarde estaba ansiosa, quería cumplirle a sus nietos un postergado paseo. El despacho que otrora lucía sofás y mesitas decorosas, ahora ofrece a sus visitantes una gran mesa de trabajo. Allí, Luisa Durán decidió la imagen de la campaña Construyamos una Sonrisa, que debía ser directa, eficaz, sin mensajes sexistas. "Las mujeres sin dientes están en desventaja, lo pasan mal, se sienten inseguras y la sociedad chilena tiene que ayudarlas". Se deja fotografiar, sabe que esto hace parte de su trabajo y apenas se permite una sola coquetería: "¿Me quito la chaqueta para verme mejor?" Cuando conversa, se emociona en varias oportunidades, dejando en claro que esa imagen de dura o distante no tiene nada que ver con la mujer extremadamente sensible que es. "Ayúdenos, ayúdenos, es lo que más me dicen las mujeres cuando se me acercan y esas palabras me duelen, me hacen llorar pero al mismo tiempo me incentivan, me dan la certeza de que tengo que trabajar, tener ideas para dar respuestas y no defraudar."

- ¿Qué impresión le causa a usted una mujer sin dientes?

- Me causa una impresión de preocupación y de tristeza por lo complicada que se siente ella para sonreír, para hablar y porque sé que para ella es muy difícil encontrar o mantener un trabajo, ir a una reunión o simplemente mirar de frente a su pareja.

- ¿Allí está el origen de la idea?

- Durante la campaña presidencial, cada vez que se nos acercaban estas mujeres, notaba que se sentían disminuidas, que se tapaban la boca. Yo pensaba ¿cómo van a poder trabajar, cómo van a salir adelante si tienen este problema? Conversaba incluso con Ricardo, le decía que había que hacer algo, que había que ponerles dientes y él siempre me decía: "estuve averiguando y es muy difícil, es muy caro." Cuando llegamos a La Moneda le dije a la directora de Prodemu: estoy de acuerdo en que se hagan todos los cursos de capacitación posibles, pero por favor pongámosle dientes a todas, ?porque si no qué sacamos! Para qué vamos a hacer cursos de autoestima si la autoestima está dañada por este tema de los dientes.

- ¿Por qué hay tantas mujeres con ese tipo de problemas en Chile? ¿La pobreza lo explica todo?

- La pobreza es la razón principal pero también el ser mujer influye mucho. Las mujeres, lo poco que tienen, se los dan en prioridad a sus hijos y en segundo lugar a sus maridos porque piensan que ellos necesitan comer más, porque son los que trabajan. Al final a ellas no les queda casi nada en ese reparto.

- ¿Qué otras carencias ha percibido usted en los encuentros con tantas mujeres del país?

- Creo que todas viven esa realidad tan difícil y típica de la mujer de tener que hacer tantas cosas al mismo tiempo, ocuparse de sus hijos, buscar trabajo, su angustia por la seguridad de su familia, son muchas las preocupaciones que acumulan y, si son pobres, más todavía porque tienen el problema de sobrevivir lo mejor posible. En general, están rodeadas de dificultades y la sociedad todavía no las ayuda lo suficiente.

- La autoestima no conoce de clases sociales, y también hay muchas mujeres que la tienen por el suelo...

- Sí, claro, pero yo siempre he tenido una gran admiración por la mujer chilena, tiene un motor, una gran capacidad para salir adelante. Durante todos los años de la dictadura dio muestras de una gran capacidad de organización y de solidaridad. Tiene una tremenda fuerza y en eso las veo muy bien.

- ¿Qué piensa de aquellas mujeres que se ocupan obsesivamente de su imagen, que viven pendiente del gimnasio, de estar bronceadas y de aclararse el color del pelo? Ellas también son mujeres chilenas...

- Bueno, eso se da sólo en los sectores pudientes y hay mujeres a las que les importa mucho eso y allá ellas. Me parece fantástico que lo puedan hacer si las deja felices. Hay tanta mujer que se hace cirugía estética y siempre me parece que se veían mucho más lindas antes, cuando eran más ellas mismas... pero no tengo nada en contra de la cirugía estética, si alguien tiene el dinero y quiere, allá ellas.

- Cuidar la imagen pareciera ser un tema exclusivamente femenino, ¿Están obligadas a gustar siempre?

- Hay algo que tiene que ver con el tema de la seducción, pero siempre te están mostrando las actrices de cine y televisión como modelos a imitar. Te están diciendo constantemente que la mujer regia, delgada, estupenda, esa es la mujer exitosa y eso es una desfiguración de la realidad, no es verdad. Además deberíamos empezar por decir qué es el éxito en la vida...

- ¿Qué es para usted al menos?

- Salir adelante en lo que una se propuso, en lo que una es. No es fácil, pero ser exitosa no es necesariamente ser bella, rica y famosa.

- ¿Usted se siente exitosa?

- Sí, he tenido éxito en lo que más me importaba a mí en la vida, en el papel de mamá.

- Y en tanto mujer, ¿cómo se ha manejado con el tema de la imagen?

- Reconozco que a veces quisiera ser mejor, más joven, salir siempre bien en las fotos y en la televisión. Me gustaría porque eso me daría probablemente más desplante y más tranquilidad, pero tampoco le doy tanta importancia. Cuando uno está constantemente como en una vitrina, donde todo transcurre casi como en la casa de vidrio y te miran en todas partes, no es cómodo. Pero es el precio que hay que pagar, en la vida todo tiene su lado bueno y su lado malo y para mí ese es el lado malo de este trabajo y el lado bueno es hacer cosas como esta campaña.

- ¿Qué pasó con Luisa Durán desde que llegó a la Moneda y se encontró con todos estos desafíos? ¿Hay un nuevo motor en su vida?

- Sí, pero los necesitados estuvieron siempre en mi preocupación. Cuando dije en la campaña que era asistente social, era así; significa que hace muchos años en mi vida que yo opté por eso; pero indudablemente cuando estás aquí sientes que ahora sí puedes ayudar, ahora es mi oportunidad de hacer lo que muchas veces pensé, lo que muchas veces miré con desaliento. Recuerdo cuando me preguntaba con desesperación ¿qué puedo hacer yo? O me daba cuenta de lo poco que podía hacer... Bueno, ahora puedo hacer un poco más.

- ¿Fue un terremoto realmente convertirse en la señora del presidente de la república o no era para tanto?

- No era para tanto, es menos de lo que yo imaginé. Es un cambio grande en tu vida pero yo me siento igual. Incluso de repente hasta casi me sorprende constatar que soy exactamente la misma mujer. No he cambiado, tengo los mismos valores, las mismas preocupaciones, los mismos sentimientos y capacidades. No he cambiado NADA.

- ¿Y siempre ha sido tan emotiva?

- Sí, desde siempre, y como ahora me toca estar además con ancianos, con discapacitados, con niñitos abandonados o en riesgo me la paso con un nudo en la garganta todo el tiempo.

- ¿Y cómo supera esos estados?

- Hay que superarlos porque en definitiva lo que importa es poder hacer algo por ellos. No tendría ningún sentido que yo me dejara apabullar por toda esa tristeza y me bajara una depresión terrible, sería pésimo. Creo que soy una mujer equilibrada, por consiguiente tampoco me afecta más allá de lo que debe ser. Hace un tiempo les contaba a Ricardo y a Panchita, que me había tocado ir a ver a unos niños ciegos que bailaban y cantaban y que de repente sentí que me iba a salir un sollozo universal, que temí no poder parar de llorar y cuando se los contaba, a ellos también se les llenaron los ojos de lágrimas... Pero bueno, pasamos tantas lágrimas en la vida, lloramos durante tantos años y sobrevivimos a todo ese llanto. Ahora es un llanto que emociona pero que te lleva a hacer cosas. Cuando es un llanto desesperanzado, ahí sí que es triste...

Fecha: 01-12-2008
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