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¿Cómo podemos solucionar esta situación?. Lo primero es fomentar el acercamiento. La comunicación, es la clave de cualquier relación humana. Y en la pareja es esencial. La sexualidad es un espacio sagrado en el que nos comunicamos con el otro. En el que nos quedamos "desnudos" ante el otro, en todos los aspectos de la palabra. Gracias a ella nos mostramos a nosotros mismos, sin ropas, sin velos que tapen nuestra propia esencia. Pero para que se dé una comunicación sexual verdaderamente plena, el diálogo dentro de la pareja es una pieza esencial.
Es necesario hacer partícipe al otro de nuestras vivencias en el trabajo, con los hijos y en el hogar, lo que promueve el acercamiento y la unidad. Mediante el diálogo, conocemos y aprendemos del otro, y lo que es aún mejor, entendemos cómo se siente ante las distintas situaciones que la vida le plantea. Por lo tanto, la comunicación de los sentimientos nos va a dar las claves de acercamiento de la pareja, de la comprensión de la otra persona. Un espacio donde los dos puedan encontrarse sin llamadas de teléfono, sin ninguna interrupción, facilita la unión y refuerza la confianza.
Por otro lado, tenemos que volver a pasarlo bien el uno con el otro, volver a reírnos. Así que dejemos por un tiempo a los hijos con sus juegos, y vamos a divertirnos en pareja. Fomentar las salidas al cine, de copas... volver a hacer cosas juntos que siempre nos han gustado. "Es tan relajante reírse juntos". En el momento en que el diálogo en la pareja se restablece, estamos preparados para ir desvelando ese fantasma de la rutina sexual. Existe un clima de confianza, que ya hemos logrado. Pero nuestro cuerpo, no es como antes, ni responde tan rápidamente ante cualquier estímulo.
Las mujeres después de algún parto se ven un poco deformadas, y el hombre no acepta bien esa barriguita cervecera fruto de tantas comidas de trabajo y alguna que otra salida. Esto hace sentirse a ambos con una baja autoestima. Les cuesta trabajo aceptar esos cambios porque piensan que al otro no les van a resultar tan atractivos. Pero la capacidad de erotizar las distintas zonas del cuerpo está en nosotros. Y si erotizamos un sujetador y verlo sobre la cama nos excita, también podemos erotizar esa barriguita cervecera, con estrías o incluso embarazada.
La belleza de un cuerpo depende de nuestra mirada. Y una mirada en positivo puede elevar la autoestima de la pareja. Si realmente queremos al otro, vamos a aprender a querer su cuerpo con sus diferencias respecto a la juventud. Vamos a besar esa parte que ella considera tan fea de sí misma. Con esa predisposición, la tarea del volver a empezar será probablemente exitosa.
Una vez que hemos hecho sentir a nuestra pareja deseo, que le hemos hecho ver que así, con ese cuerpo de 30, 40 ó 50 años es como nos atrae, comencemos la tarea de reaprender la sexualidad.
Fecha: 01-12-2008
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