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Odia que critiquen a su esposo, el presidente de los Estados Unidos, le molesta que la tilden de "tradicional" y evita hablar de política. Sin embargo, Laura Bush está empeñada en seguir siendo the First Lady por un segundo período. Esta es una entrevista exclusiva del Women?s Wear Daily a una de las mujeres más admiradas por los norteamericanos.
?Madre, a tu cabello le falta vida, se mueve como una unidad?. Esta es la única crítica que Barbara y Jenna, le hacen a su madre, la Primera Dama Laura Bush, sobre su look. Ella, en cambio, se ríe. En su oficina de la Casa Blanca, la Primera Dama luce relajada en un dos piezas café Oscar de la Renta. Si bien afirma que no le agrada el título de Primera Dama, entiende bien que su rol es clave en el atractivo político de su marido.
La prensa ha dicho que Laura Bush, mujer originaria de Texas, que se casó a los 31 años, se altera cuando la tildan de "tradicional". Endereza los hombros, se acomoda de un tirón la chaqueta, cruza los brazos y dice: "Bueno, no me altero. Pero me pregunto qué quiere decir 'tradicional", señala. "Yo he trabajado en ocupaciones que son consideradas tradicionales de una mujer, como profesora y bibliotecaria. Supongo que se refieren a eso". "¿Sabes?", continúa Laura Bush, "pienso que es particularmente la prensa la que encasilla a la Primera Dama: o es de una manera o es de otra. No me parece bien. Las personas son mucho más complejas que eso, especialmente las mujeres que han vivido aquí".
Quizás para evitar que la siguieran catalogando, Laura Bush no hablaba en público sobre temas de estilo y moda. Hasta ahora. "Toda mi vida mi principal estrategia de moda ha sido la comodidad", dice Bush, de 57 años. "Pero desde que mi marido fue elegido gobernador y ahora, Presidente, mi guardarropa es mucho más grande que antes. Yo sólo usaba pantalones y sweaters para ir a los juegos de béisbol (cuando su marido era co-propietario de los Rangers de Texas) 60 noches al año."
Desde entonces, la Primera Dama se ha cultivado en el vestir. "Ha sido entretenido trabajar con los diseñadores norteamericanos como Carolina Herrera, Arnold Scassi y Oscar de la Renta, uno de sus favoritos dentro del país. El diseñador de origen dominicano afirma que la Primera Dama es muy sencilla y bajo perfil. "Es muy ameno cuando ella viene de compras con sus amigas al showroom. No hay nadie de mi oficina que no tenga una foto con la Primera Dama, la mujer con los ojos más hermosos que jamás he visto".
Mientras la campaña presidencial se caldea, mayor es la exposición de George Bush. Consultada sobre cómo lidia con las críticas, Bush dice: "Las odio, por supuesto" y evita los medios de cobertura crítica. "Yo sé qué columnas leer y cuáles no". Pero Anne Stewart, la roommate de sus años en la Universidad Metodista del Sur, defiende la tolerancia de su amiga, "Laura es que es la persona menos prejuiciosa que he conocido" y advierte que tiene un humor agudo. "George es conocido porque le pone sobrenombres a todo el mundo, pero es Laura quien empezó con eso".
Según Kati Morton, autora de Poder oculto: los matrimonios presidenciales que han modelado nuestra historia, la Primera Dama "no quiere dejar la Casa Blanca y está invirtiendo en la reelección tanto como el propio Presidente".
En diciembre una encuesta Gallup arrojó a la Primera Dama en el tercer lugar de las mujeres más admiradas por los norteamericanos. El primer puesto fue para su antecesora y ahora senadora demócrata por Nueva York, Hillary Clinton, mientras que Oprah Winfrey obtuvo la segunda mención. Larry Sabato, director del Centro para Política de la Universidad de Virginia, cree que la Primera Dama puede ser una carta importante de la recta final de la carrera presidencial. "El principal problema para los republicanos son las mujeres. Según las encuestas, tienen el voto asegurado de los hombres, pero pierden por un margen amplio entre las población femenina", explica Sabato.
A diferencia de sus antecesoras, Hillary Clinton y Nancy Reagan, Laura desarrolla el bajo perfil y evita conflictos públicos. Ann Gerhart, autora de La Esposa Perfecta, una biografía en la cual la Primera Dama prefirió no involucrarse, comenta, "Ella sabe perfectamente quién es y qué desea para su propia vida... Tiene esa enorme claridad emocional sobre sí misma".
Fecha: 28-08-2008
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