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Los seres humanos contamos con una manera propia de responder sexualmente, sólo diferenciada en las particularidades de la anatomía femenina o masculina. Los varones tienen un funcionamiento sexual más complicado que las mujeres, que los hace más proclives a padecer diferentes perturbaciones en su respuesta sexual.
La respuesta sexual -en ambos sexos- tiene tres fases: el deseo, la excitación y el orgasmo. El deseo es un apetito que surge espontáneamente ante determinados estímulos externos (olfativos, táctiles, gustativos, visuales o auditivos) y otros internos como las fantasías sexuales.
La excitación consiste en el aumento paulatino de la tensión sexual, acompañada de sensaciones placenteras y de cambios corporales generales y genitales (taquicardia, respiración entrecortada, enrojecimiento, congestión y lubricación vaginal, erección de los pezones y del pene, etc.). El orgasmo, por su parte, es el momento de culminación de las sensaciones placenteras.
Fecha: 20-11-2008
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