|
Es bueno enfadarse de vez en cuando, liberarnos de toda la rabia que sentimos hacia una situación o hacia nuestra pareja cuando no se comporta como queremos o esperamos de ella. Una liberación controlada de nuestros sentimientos no es negativa, al contrario, pero debemos siempre controlar esas descargas. Si podemos exteriorizar todo aquello que nos perturba o nos molesta, seguramente podremos arreglarlo con más facilidad sólo porque lo compartimos. Y después de un enfado, de una situación tensa donde hemos descargado adrenalina, nuestro cuerpo es capaz de relajarse y de escuchar o analizar el origen de ese enfado.
Muchas parejas continúan juntos muchos años por dejadez, costumbre o por dependencia y se hacen mayores sin comprenderse, sin quererse realmente. Cuando uno se da cuenta de que esto está ocurriendo hay tomar las riendas y ser capaz de afrontarlo, no basta con castigar al otro con enfados continuos o con agresiones indirectas como olvidar fechas importante, no prestar la debida atención cuando nos habla o incluso no queriendo practicar sexo. Con esta actitud nos castigamos a nosotros mismos con la infelicidad de compartir nuestra vida con alguien a quien no comprendemos ni nos comprende.
Llegados a este último punto, si no nos decidimos a abandonar nuestra vida ni a la persona con quien estamos, es imprescindible buscar ayuda fuera y esta ayuda consistirá en ayuda profesional de psicólogos especializados en temas de pareja que puedan encauzar el problema y tratar de dar una solución.
Fecha: 06-10-2008
Hits: 72
|
|