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Caemos muchas veces en el error de no expresar con sinceridad nuestros sentimientos a la persona que queremos por miedo a que se malinterpreten o por no parecer débiles, y lo que conseguimos es crear un vacío en nuestra relación.
Si tuviera que definir una palabra mágica para que una pareja funcione, sin duda sería LIBERTAD con mayúsculas, querer a una persona no es poseerla, cercarla o pretender que sea un añadido de nosotros mismos. Las parejas que mejor se llevan o que más tiempo duran son aquellas que han aprendido a dejar un espacio libre entre ambos. No es fácil llegar a este punto sin fricciones ni problemas pero vale la pena intentarlo.
En esa libertad, está la de discutir sobre diferentes temas y exponer lo que nos gusta o deseamos de nuestra pareja, pero ?cuidado!, en la expresión de ese deseo o necesidad no debemos traspasar una línea que la convierta en una orden, porque ahí estaríamos vulnerando la libertad del otro de negarse por los motivos que sean, tan válidos y respetables como los nuestros.
Hay que aprender a llegar a un equilibrio entre lo que damos y recibimos, ninguno de los dos debe sentirse en una situación de subordinación ni de demasiado halago por parte del otro porque ahí se cae en una desproporción que acaba suponiendo una carga, distinta en cada caso, pero una carga al fin y al cabo que no deja disfrutar de la relación plenamente.
Fecha: 07-09-2008
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