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Justamente en la melancolía anticuada que nos absorbe,
en
una madrugada plateada
insomne,
el corazón dócil abierto para
una línea, un nombre, un cielo
el diluvio de estrellas de diciembre:
controlando el latir cardíaco
olvidando los gusanos y los miedos que nos comen:
un rayo, de estos que
cortan el cielo de forma incendiaria,
único.
venido de los truenos simplemente para mí
contemplación.
Antonio Júnior
Fecha: 20-11-2008
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