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Mi abuelo criaba gusanos de seda
y quería verse hermoso como un mandarín,
pero era italiano,
tenía las manos demasiado grandes
para confundirse
con un caballero de la China;
a mi abuelo le gustaba mentir
además de criar gusanos de seda
y mentía sobre cosas
que ningún hombre bueno mentiría,
mentía
y dejaba que sus gusanos de seda
murieran jóvenes,
envueltos en una baba resplandeciente
como en un fragmento
de emanación lunar;
al final,
todos aquellos seres,
frágiles y vanidosos,
hilaron en el tiempo
el espejismo de su descendencia,
hombres y mujeres
morenos y peninsulares,
capaces de llorar
con sólo que cambiara el viento.
Sonia Scarabelli
Fecha: 01-12-2008
Hits: 80
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