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Fernando de Herrera
(1534-1598)
Voy siguiendo la fuerza de mi hado
por este campo estéril y escondido:
todo calla, y no cesa mi gemido,
y lloro la desdicha de mi estado.
Crece el camino y crece mi cuidado,
que nunca mi dolor pone en olvido:
el curso al fin acaba, aunque extendido,
pero no acaba el daño dilatado.
¿Qué vale contra un mal siempre presente
apartarse y huir, si en la memoria
se estampa y muestra frescas las señales?
Vuela amor en mi alcance; y no consiente
en mi afrenta que olvide aquella historia
que descubrió la senda de mis males.
Fecha: 01-12-2008
Hits: 60
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