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Los síntomas del Albinismo empiezan en la infancia y pueden ir acompañados de una disminución de visión, mayor sensibilidad a las luces brillantes, movimiento involuntario de los ojos (nistagmus) y estrabismo. La visión puede variar desde la normalidad hasta una pérdida importante que puede llegar a la ceguera.
La visión próxima suele estar mejor conservada que la lejana, por ello estos niños pueden tener un desarrollo normal de sus actividades escolares.
Fecha: 12-10-2008
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