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Cuando falta el tónico, bienvenidas son el agua pura, el agua mineral o el agua de rosas (esta última la puede adquirir en tiendas de productos naturales). La idea es no dejar limpiador en la cara.
Si gusta probar con fórmulas que estén a la mano y enriquecidas por la naturaleza, puede preparar sus propios tónicos. El de rosa es uno especial para piel seca. Si le agrega unas gotitas de aceite esencial de rosas, mejor.
Para piel grasa, un tónico hecho con zumo de limón. Ideal, porque elimina el exceso de grasa y la suciedad propia que ella siempre lleva. Basta con mezclar dos cucharadas de jugo de limón con una cucharada de agua destilada. Es importante, eso sí, usar el zumo del limón recién exprimido (el envasado tiene productos químicos antioxidantes que no son tan puros como para aplicar en la cara). Aplique con frecuencia, pero no lo deje actuar demasiado tiempo porque es fuerte. Si tiene la piel agrietada, este tónico no es recomendable. Enjuague con agua tibia.
Un exquisito tónico hidratante es el de manzanilla. Requiere sólo una taza de infusión de esta hierba (se consigue poniendo la manzanilla en el recipiente y verti?ndole encima agua hervida). Por supuesto, debe esperar a que esté fría para aplicarla, porque una de sus funciones es cerrar los poros. Humedezca el algodón con este tónico y frótelo cuidadosamente por todo el rostro. Deje secar al aire.
Fecha: 02-12-2008
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