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Hipersensibilidad.
La epidermis sensible es vulnerable a factores externos, como el sol, el frío y el viento. Pareciera normal, pero en realidad posee un elevado grado de resequedad e irritabilidad. Para protegerla, hay que hidratarla y humectarla diariamente, con productos suaves, libres de perfumes y probados dermatológicamente.
Lo fundamental es que los jóvenes aprendan a conocer su cutis y que utilicen los productos adecuados. Pero lo que nunca deben olvidar es aplicar en su rostro un fotoprotector sobre 15 todas las mañanas, incluso para ir al colegio.
Fecha: 29-08-2008
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