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La primera dama senadora
H?bil e inteligente, ha impulsado una carrera política de vuelo propio. Cuando Bill Clinton fue elegido presidente por primera vez, en 1992, uno de los temas de la campaña fue dos por el precio de uno. Ahora quiz?s sea ella, y no su marido, quien llevé nuevamente a la familia Clinton a la Casa Blanca.
"De todo corazón, gracias, Nueva York" fueron las primeras palabras de la flamante nueva senadora de la Gran Manzana y primera dama de la nación. Es un hecho inédito que una mujer tenga ambos cargos. ¿Por qué Hillary Rodham Clinton? Definitivamente, porque es h?bil, inteligente, y su ambición por mantenerse en el poder sobrepasa cualquier idea de buena voluntad que pueda recaer sobre sus hombros.
Dejó a su marido viviendo en la Casa Blanca y a su hija en la universidad para trasladarse a Chappagua, en Long Island, donde mantiene su actual residencia, y así emprender carrera al poder de su primer objetivo.
De mente fría, el mismo día en que el Senado votaba en juicio político si expulsaba a Bill Clinton de la presidencia por su desliz amoroso con la becaria, Mónica Lewisky, ella (Hillary) inició su cruzada por Nueva York.
Hillary lleva al Senado sus convicciones sobre el derecho de la mujer a elegir libremente, su oposición al financiamiento de los impuestos a la educación privada y la extensión a la cobertura a los drogadictos, entre otras ideas. Estas no son nuevas para la primera dama. Desde que estudiaba leyes en Yale, después como la esposa del gobernador de Arkansas y finalmente en la Casa Blanca ha sido una firme partidaria de ellas. Las mismas que la llevaron a la senaduría y por las que Bill estuvo a un costado aplaudiendo el triunfo de su señora esposa.
La campaña que montó fue una de la m?s costosa y largas en la historia del Estado de Nueva York: hasta mediados de octubre se sabían gastado 58,6 millones de dólares.
El 58 por ciento de las mujeres de Nueva York votaron por ella, el 91 por ciento de la población negra y un 85 por ciento de latinos. Para ellos prometió un plan que crearía 200 mil puestos de trabajo en un plazo de seis años. Su contrincante, el joven Rick Lazio (42 años), la acusó de intrusa liberal, por sus ideas y por no ser oriunda del estado.
Fecha: 02-12-2008
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