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Ahora bien, si es tu compañero el que insiste en que eres muy convencional o que no te dejas llevar, debes primero revisar si est?s de acuerdo con él, porque si no es así entonces deber?s pedirle a él comprensión. Nadie tiene derecho a obligarte a cambiar tu actitud, si tu crees que es la correcta. Habla con él, y alimenta esa comunicación, que es posible encontrar un término medio donde ambos concuerden.
De igual forma, si es tu compañero quien es represivo, debes hablar con él, todos podemos cambiar y eliminar esos límites. Si te hacen daño, debes decirle para que juntos busquen una solución.
Por otro lado, si sientes mucha culpa relacionada con el sexo, debes intentar deshacerte de ella, porque la culpa no deja nada bueno. El sexo no es malo si se practica responsablemente y si se hace con el mútuo consentimiento.
Si est?s en este proceso de cambio, es recomendable que involucres a tu compañero. Recuerda que el sexo es una cuestión de dos. La comunicación y el apoyo son verdaderos aliados en lo que a relaciones humanas se refiere.
Ten consciencia de que eliminar tus propios límites y cruzar fronteras es siempre un proceso largo, que no puede darse de la noche a la mañana, porque entonces no ser? profundo ni definitivo, si no que ser? únicamente aparencial.
Estamos hablando de que este proceso requiere paciencia y verdadero trabajo, pues debe existir una clara voluntad de querer esa transformación y liberarte un poco de esos temores que no te dejan sentir placer y entregarte libremente a la pasión.
Por último, si se te complica mucho, no te preocupes y busca la ayuda de un profesional. Los psicólogos y sexólogos hacen maravillas y pueden ayudar realmente cuando la represión est? muy arraigada.
Así que si crees que lo necesitas, sigue nuestro consejo, pero hazlo a tu ritmo y hasta donde te sientas cómoda, pues no se trata de forzarte a tí misma a hacer cosas que no deses o que no te gusten, si no que se trata de tu libertad y del derecho que tienes sobre tu cuerpo y tus deseos.
Fecha: 02-12-2008
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