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El caso de la dentista de 26, quien prefiere mantenerse en el anonimato, es muy diferente al anterior. Para ella enterarse de su embarazo, cuando tenía 20 años, no fue una alegría. Por el contrario, se convirtió en una carga que tuvo que llevar durante casi dos meses.
Cuando tenía dos meses de embarazo, empezó a sentir fuertes dolores en la zona bajo el vientre. Comenta que se asemejaban a los que sufría cuando tenía su menstruación, pero multiplicados por mil. Alcanzó a llegar al baño, porque apenas podía caminar. Fue ahí donde se dio cuenta que en su ropa interior había lo que ella describe como ?una cosa de casi tres centímetros?. Cree que pudo haber sido su hijo.
Por suerte, en todo momento tuvo el apoyo de su pololo, pero cuando sufrió el aborto dice fue una experiencia m?s personal. ?Para mí abortar fue un alivio, porque estaba en segundo año de mi carrera y no tenía plata para mantener una guagua?, comenta.
Para Schilling, los dolores que sufrió la dentista son normales y lo m?s seguro es que vayan acompañados de sangramiento. Aconseja que, en esas situaciones, las mujeres deben mantener la calma y acudir a un médico. Por lo general, es sólo es una alarma de aborto y muchas veces con reposo y medicamentos se puede tratar la infección que pudo causar la alteración.
La entrevistada dice que después de su pérdida, el médico le dio unas pastillas, pero nunca se efectuó un raspado, ya que no tenía los medios económicos. Sin embargo, est? conciente de la irresponsabilidad.
Fecha: 23-07-2008
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