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Cuando en el lecho nupcial, él busca con caricias apasionadas, el calor de su esposa, ella evita todo acercamiento y rechaza cualquier gesto de amor. Se acuesta calladamente a dormir como si estuviera sola en su cama.
Si el hombre la intenta besar o jugar con ella, aparta su rostro o incluso su cuerpo. Al principio lo hará delicadamente y después con marcada brusquedad, manifestando cierta repulsión.
Asimismo, la esposa que ya no siente deseos carnales, y que ha empezado a dejar de amar a su compañero, se mostrará totalmente arisca con los amigos de su pareja, y muy pronto demostrará aversión, por lo que se negará a invitarlos a su casa, o cuando no lo pueda evitar se retirará tranquilamente a sus habitaciones.
Por último, la mujer que ha dejado de amar a su compañero, evidenciará un rechazo notable y rotundo hacia la familia de su esposo, tanto que se negará a interactuar con ellos, por lo que se comportará muy fría y taciturna, y no hablará con nadie.
Todos estos signos muestran ineludiblemente que la mujer ya no tiene deseos conyugales, y que el amor que una vez sintió por su marido se ha extinguido.
Fecha: 13-10-2008
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