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Por último, está el Abhyasiki-priti, el cual se define como el amor habitual cultivado por la utua compañía. Se manifiesta con paseos por los campos, jardines y lugares similares, la asistencia al culto que practican juntos, penitencias y obligaciones religiosas impuestas por uno mismo, y con la asistencia a reuniones recreativas, funciones y bailes, donde se toca música y se practican otras artes similares.
De más está decir que hay diferencias sustanciales entre el deseo femenino y el masculino, pues el de las mujeres es más frío tradicionalmente hablando y requiere abrazos prolongados para sentirse satisfecha. Incluso en la primera cópula no que dará complacida. Ya en el segundo acto se siente más dispuesta, pues su pasiones se encuentarn más dispuestas, por lo que es más fácil de satisfacer.
El caso del hombre es muy distinto. Pues en el primer acto es totalmente ardiente, y estará consumido por una pasión desbordante, que se enfría en el segundo acercamiento y que en la tercera languidece y se debilita. Sin embargo, los grandes sabios establecen que el deseo de la mujer es igual de ardoroso y real que el del hombre. La diferencia radica en que la sociedad ha establecido que la mujer debe ser más recatada y que debe esconder su lujuria por respeto, hasta llegar al nivel de negar la existencia de algún sentimiento pasional.
Fecha: 01-12-2008
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