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Cuando no enamoramos, pensamos sólo en el otro, todo lo hacemos en función de él y su conciencia es dueña de nuestros actos.
Algunos antropólogos denomina todo este período de enamoramiento como los rituales de cortejo, damos regalos de sorpresa, esperamos llamadas y las hacemos, nos vestimos con cuidado, cocinamos, y mostramos nuestra mejor faceta.
El Tantra considera que tal enamoramiento es la fuerza vital más poderosa y el momento de la unión sexual se entiende como la plenitud en la que tanto las energías físicas como espirtuales de ambos se focalizan por completo en un mismo objetivo.
Lo que sucede es que el Dios y la Diosa internos se están comunicando y se están adorando recíprocamente. Esto es realmente un acto de magia pues tiene el poder más grande del mundo ya que es capaz de generar vida.
Así, para que la transformación ocurra debe crearse una atmósfera y las acciones rituales necesarias para despertar el romance y la fuerza vital divina que se encuentra adentro de cada uno de nosotros.
Fecha: 29-08-2008
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