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¿Se acuerda de la fecha exacta de su aniversario de matrimonio? ¿Recuerda además qué cosas hizo en la última ocasión en que llegó ese día?
Hay personas memoriosas que evocan con facilidad cada aniversario, cada cumpleaños o cada ocasión relevante de su vida y de la de los otros cercanos. Otras no pueden lograrlo ni con la ayuda de agendas electrónicas; estos últimos siempre están en riesgo de cometer severas ofensas al omitir cualquier mención a ese día o evento especial.
El problema de pecar por omisión reside en que la otra persona espera que el recuerdo compartido refleje el interés y la satisfacción por el tiempo transcurrido y el que está por venir. Es mucho más que la simple evocación cronológica de un instante de la vida en común, es una celebración ritual que señala para ambos la vigencia de su acuerdo original y reitera el interés mutuo en mantener y enriquecer el vínculo.
Las parejas y las familias componen su vida cotidiana de actos automáticos, y también de acuerdos complejos que regulan las interacciones, además de otras instancias que están cargadas de significados simbólicos. Actos tan simples como un beso de despedida o bienvenida, una comida compartida, un diálogo sin ruidos molestos de fondo, o la celebración de un santo o de un cumpleaños, representan la valoración que se hace del estar juntos.
En realidad, cualquier serie de comportamientos puede adquirir el valor de un ritual. Esta palabra proviene de rito, que el diccionario define como: "Conjunto de reglas utilizadas para el culto en una ceremonia religiosa, o también costumbre de realizar algo de una forma determinada". Esta segunda acepción nos aleja de lo místico y nos acerca a otra zona de interés, que es la de las organizaciones sociales y familiares. Algunos rituales son voluntarios y conscientes, mientras que otros son inconscientes, y me gustaría compararlos a una coreografía aprendida que se reitera como un guión de acción, sin que los participantes tengan claras las formas en que desarrollan la danza.
Pensemos en algunos modelos de la vida cotidiana que permitan iluminar la teoría: en la vida de una pareja, por ejemplo, desde su mismo inicio, aparecen rituales de seducción, de acercamiento, de conflicto o de apaciguamiento de tensiones.
En el ciclo vital se presentan acontecimientos que van marcando el progreso hacia la convivencia o el matrimonio; eventos señalados por una gran intensidad emocional que quedan registrados como hitos especiales en su historia. El día, el lugar o el modo en que se conocieron, el momento en que decidieron que se amaban lo suficiente como para tomar la decisión de convivir. Hay rituales complejos y ceremoniales, como la recordación de un hecho feliz (aniversario), y otros tristes, como la evocación de la muerte de un ser querido. Hay rituales diarios, semanales o anuales, como las acciones que rodean al despertar, comidas, rituales para separarse y reencontrarse, salidas nocturnas, encuentros sexuales, vacaciones, feriados, celebraciones religiosas.
La vida de una pareja está llena de oportunidades para establecer rituales que den a la vida cotidiana un toque mágico. Una pareja que conozco nunca sale a comer con la misma ropa que usaron durante la jornada laboral, se visten especialmente para el otro, para agradarlo y señalar el propio agrado por esos momentos compartidos. Otras parejas nunca se van a dormir enojadas, su ritual exige que de un modo u otro disminuyan la tensión antes de meterse en la cama; ese esfuerzo es recompensado con una mañana sin conflictos latentes.
La vida sexual es también un territorio fértil para incluir rituales que hagan de esa ocasión algo diferente, un escenario en el que se conmemore, por ejemplo, la primera vez que estuvieron juntos, que por muy olvidada que pueda estar, ha dejado su trazo en la memoria profunda.
Cualquiera puede hacer que un hecho común se transforme en un ritual, simplemente con asignarle un significado especial y cuidar las formas en que se ejecuta.
Un ritual hace sentir a los participantes una comunión muy particular, les da un sentido de unidad y continuidad entre su pasado y su presente, este es su valor y por eso perduran.
Fecha: 02-12-2008
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