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Ya han peleado bastante por la igualdad en la cama y en la casa. Pero se olvidaron de las diferencias. Patricia Politzer y Eugenia Weinstein advierten las consecuencias en un país que no se destaca por hablar de sexo abiertamente. Aseguran que el secreto está en reconocer las potencialidades y en admitir que es bueno establecer lazos íntimos.
Las películas de Sharon Stone tienen la culpa. Internet, las teleseries e incluso las pinturas de Roy Lichtenstein pueden haber invadido el inconsciente femenino tan dispuesto a tener orgasmos en tres minutos o, en su defecto, a fingirlos con el mejor de los encantos.
Esa es la especialidad de las chilenas. Pero también de las mujeres del resto del planeta. De cualquier edad y credo.
La periodista Patricia Politzer y la sicóloga Eugenia Weinstein lo confirman en el nuevo libro Mujeres: La Sexualidad Secreta (Sudamericana). No intentaron presentar un estudio acabado sobre la moral y las malas costumbres, sino simplemente inducir al hombre y a la mujer a mirar más sanamente su sexualidad. A querer sus cuerpos y a buscar placer sin culpa.
-Estamos llenos de revistas que te dicen: "?Converse con su pareja!" ?Como si fuera llegar, sentarse, prender un cigarrito y vamos hablando! ?No! La verdad es que a uno le cuesta atrozmente abrir su intimidad. En ese sentido, pienso que este libro va a ser un gran aporte, porque las mujeres van a poder sentirse normales- advierte Patricia.
Hace 20 años que ambas profesionales son amigas y desde hace un poco de menos tiempo venían hablando de la idea de escribir este libro. Eugenia (más conocida como Uca) puso los testimonios de 27 años de experiencia y Patricia los escribió.
-La verdad es que hace años que venía escuchando a la Uca hablar de este libro. Contaba anécdotas que a mí como periodista me hacían brillar los ojos, por la ignorancia abismante que había sobre la sexualidad femenina... ?Hombres y mujeres que creían que la mujer hace pipí y tiene las guaguas por el mismo lugar!... Creo que ella tenía el libro entero en la cabeza, hasta que un día, tomando tecito en la terraza, decidimos escribirlo juntas...
"Nunca nadie me habló de eso. En el colegio me sentía excluida de esa complicidad que se armaba entre las que ya sabían. Cuando era bien chica me acuerdo que mi papá siempre me decía que tuviera cuidado, 'que no se te vean los calzones', y yo nunca entendía por qué. Más grande, me decía que las niñitas que flirteaban mucho eran frescas. Ahora mi papá se lo pasa retándome, que por qué ando siempre tan tapada, que por qué soy tan poco sexy" (Sandra, 25).
El libro está lleno de testimonios como éste. Al parecer, el género femenino gastó todas sus energías en conseguir la igualdad con el hombre, en obtener los derechos en la cama y en la casa, pero se olvidó de un detalle: de darse cuenta que definitivamente no somos lo mismo. El placer es la nueva clave. La Sexualidad Secreta está en reconocer ese básico derecho que hasta ahora no ha tenido mucha cabida dentro de la discusión nacional.
"El me decía a cada rato 'vas a embarrar este matrimonio', y yo me angustiaba cada vez más, y menos ganas me daban de hacer el amor. Era tanta la presión que yo rezaba para que pasara algo y no fuera otro fracaso del que me iba a culpar. Esa inseguridad me fue matando en todo. En realidad, no creo que sea frígida porque al principio me gustaba y tuve algunos orgasmos, pero no sé por qué se fue haciendo más difícil. No he tenido relaciones con otra persona, si vuelvo a casarme y me pasa lo mismo, bueno... quizás soy frígida..." (Ana María, 31)
"?Hola, qué bien lo pasamos ayer!"
Las mujeres nunca van a la sicóloga a preguntar por su sexualidad directamente, sino que por el amor, porque no les dan besos, porque sus relaciones no se dan en un contexto de cariño. Los hombres no.
-En Chile no hay estudios comparativos exactos, pero muchos de los datos que nosotros usamos están en otros países. Claro que acá se agrega un nivel de opresión bastante grande; el sexo es un tema tabú que causa escándalo en cualquier nivel. La discusión está en si evitamos o no tener guaguas, en si usamos bien el condón o no.
-¿Estamos en un nivel de discusión muy básico?
-Eugenia: ?El placer está ausente de la discusión! Esta es una sociedad en particular en que el goce es bastante vergonzozo y represivo. El tema del placer fue siempre muy masculino, porque ellos necesitan del placer para reproducirse, mientras que las mujeres no.
-¿Porqué ahora se está reconociendo la necesidad de placer?
-Patricia: Lo que pasa es que las mujeres tuvimos que dar una lucha tan grande con la igualdad, que terminamos equiparándonos a los hombres. Había que hacer sexo como los hombres. Creo que ahora estamos en una etapa de volver a reconocer nuestras diferencias.
-En el libro dicen que las mujeres no están dispuestas a tener sexo por sexo ¿Qué sucede con las generaciones más jóvenes que sí reconocen buscar placer sin ataduras?
-Eugenia: ?No, les importa igual!
-¿Es apariencia?
-Eugenia: No, ellas tratan de adaptarse. Lo que hemos visto con sorpresa, dentro de las generaciones nuevas que han leído el libro, es que han empezado a entender lo que les pasaba. Supuestamente, ellas tenían que pasarlo bien en este nuevo esquema, pero la verdad es que no lo logran. Y no es que si nos acostamos con este señor, tengamos que casarnos, ni enamorarnos, pero sí queremos haber establecido un lazo de intimidad personal con el sujeto. El sexo no es lo mismo que ir a comerse un hotdog a la esquina. Por lo tanto, ese lazo de intimidad personal, aunque sea en una relación esporádica, lo necesitamos. Lo mínimo: un "Hola, aquí estoy, y pucha que lo pasamos bien ayer". De todas maneras, tiene que darse el contexto de afectividad. Y eso les pasa a las mujeres de 50, 30 ó de 20.
-¿Sería más fácil si la mujer fuera más honesta?
-Eugenia: Lo que pasa es que ser honesta puede costar caro ¿Cómo le dices a un tipo que lo ha estado haciendo mal desde hace no sé cuánto rato? El hombre es terriblemente sensible y afirma mucho su autoestima en su sexualidad.
-Patricia: Además es un boomerang. Cuando el tipo cree que ha hecho gozar de la manera más impresionante a la mujer, tú le vas a decir "mira, tócame por aquí y por allá...". Los datos universales demuestran que de cada diez mujeres, tres tenían orgasmos durante la penetración y tres antes o después. El hombre está dotado de una ventaja biológica con respecto a la mujer. No hay nada más distinto que el pene y la vagina: uno es piel y el otro es mucosa; uno está lleno de terminales nerviosos y el otro está escaso de ellos. En fin. Las sensaciones son absolutamente diferentes y las mujeres han tratado de funcionar con el esquema masculino de las películas (tres minutos para orgasmos extraordinarios).
-Después de terminar el libro ¿Cómo piensan que se logra la mejor complementación?
-Eugenia: Es atreverse a hablar directamente del tema. Es algo para hombres y mujeres; las parejas tienen que descubrirse porque no todos funcionamos igual. Además que el sexo femenino ha sido negado desde hace tanto tiempo; a los hombres desde chicos se les habla de "la tulita", "el pirulín", pero a la mujer se le dice "el potito"... ?Para qué lo vas a nombrar si no se ve!. Hablar de vagina es un poco soez.
-¿Y eso también es universal?
-Patricia: Creo que Chile es una sociedad muy conservadora, por lo menos lo que aparece a la luz pública.
Fecha: 29-08-2008
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