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Un eyaculador precoz es hoy un problema para una mujer, porque ella demanda un acto sexual más largo, más lento, más enriquecedor. Por eso los hombres se sienten amenazados, porque muchos no conocen técnicas para controlarse.
Hace cuatro años, la sexóloga Renata Ortega le puso a todos de cabeza con sus explicaciones en televisión sobre la práctica oral en el sexo. Más específicamente, sobre la composición del semen y la inocuidad de tragarlo. Abrió puertas, porque nadie hoy se sonroja al llamar públicamente pene al miembro masculino y vagina al órgano femenino. Después de todo, las cosas por su nombre, ¿de qué otro modo puede ser?, ¿de qué estamos hablando?
La especialista ha continuado con sus investigaciones sobre la sexualidad y su consulta clínica. Conoce el tema al revés y al derecho, y por eso le preguntamos qué está pasando con nosotros, hombres y mujeres chilenas, en el campo sexual. Hay avances notables, pero también quedan asuntos pendientes.
Las investigaciones, que toman una población adulta azarosa, señalan que hay una diferencia grande entre lo que la gente vive en lo privado respecto de su sexualidad con lo que habla, dice la especialista.
En ese sentido, explica, las mujeres siguen hablando hacia afuera muy ligadas a las normas que la hacen ser una mujer más apegada a los roles tradicionales, en circunstancias de que en la intimidad se permiten hacer muchas más cosas de las que hicieron las mujeres de hace dos generaciones.
Y los hombres, a partir de que las mujeres expresan mayores peticiones o exigencias respecto de su satisfacción sexual, se sienten amenazados en un terreno donde ellos siempre han tenido la palabra.
-Por el solo hecho de ser hombre, conoce y sabe de sexualidad, eso dice por lo menos la sociedad -explica Renata Ortega-. Y en este momento siente que su terreno se le mueve porque las mujeres que conocen mejor su cuerpo quieren satisfacerse en el ámbito sexual, y por tanto exigen o condicionan la intimidad sexual. Esto, si lo trasladamos al campo clínico, se traduce en consultas de mujeres que desean saber cómo lograr un orgasmo o cómo darle mayor riqueza al juego erótico, para tener sensaciones más placenteras.
Los hombres, por su parte, consultan por dificultades eréctiles y eyaculación precoz. Esta última, dice Ortega, es la que más hace tambalear el terreno masculino, porque quizás hace 50 años importaba nada que un hombre eyaculara pronto y dejara a su pareja insatisfecha. Las mujeres ni siquiera se cuestionaban el tema.
-Seguramente nuestros papás y abuelos lo fueron, pero serlo hoy les baja los puntos a los hombres, por ellas quieren que los espacios de encuentro sexual sean más largos, más enriquecedores, de mayor juego erótico, y quieren sentir orgasmos. Para esto, por supuesto, es fundamental que el hombre controle su eyaculación.
Fecha: 06-09-2008
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